Internacional. Viernes, 06 de Marzo, 2026
DIARIO ECO/SANTO DOMINGO, RD.-El enfrentamiento militar entre Estados Unidos e Irán ha generado un gasto estimado de entre 7,000 y 9,000 millones de dólares en apenas seis días de operaciones, reflejando la alta intensidad tecnológica que caracteriza a los conflictos modernos. De acuerdo con un análisis del economista Pavel De Camps Vargas, la confrontación, iniciada el 28 de febrero, evidencia que las guerras actuales consumen recursos financieros y armamento estratégico a una velocidad sin precedentes.
El estudio detalla que una parte significativa del gasto se concentra en los sistemas de defensa antimisiles. Solo en interceptores Patriot se estima el uso de alrededor de 1,000 unidades, con un costo cercano a los 4 millones de dólares cada una, lo que representa unos 4,000 millones de dólares. A esto se suman pérdidas de equipamiento militar, incluidos radares estratégicos y aeronaves, valoradas en aproximadamente 1,902 millones de dólares, así como los costos operativos del despliegue militar, que incluyen la operación de portaaviones y el despliegue de unos 50,000 soldados.
El análisis también advierte sobre los efectos económicos del conflicto. El precio del diésel en Estados Unidos ya supera los 4 dólares por galón, su nivel más alto en casi dos años, mientras el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años volvió a situarse por encima del 4 %. Según De Camps Vargas, el impacto de la guerra no solo presiona el presupuesto militar, sino también el costo del crédito, las hipotecas y el financiamiento de la deuda pública estadounidense, que ronda los 38.94 billones de dólares.
Otro de los elementos que genera preocupación estratégica es el ritmo al que se consumen los sistemas de defensa avanzados. Estados Unidos produce alrededor de 600 misiles Patriot PAC-3 al año, una cifra que podría resultar insuficiente si el conflicto se prolonga o se intensifica. En ese contexto, el autor plantea que el verdadero desafío de las guerras del siglo XXI no solo radica en el poder de fuego, sino en la capacidad industrial de reponer armamento y sostener el esfuerzo militar en el tiempo.