Internacional. Jueves, 22 de Enero, 2026
DIARIO ECO/DAVOS, SUIZA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el miércoles desde el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, que ha alcanzado un acuerdo marco con la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN- sobre el futuro de Groenlandia, lo que llevó a retirar la amenaza de imponer aranceles a varios países europeos que habían participado en maniobras militares cerca de la isla ártica.
Trump explicó que este entendimiento permite suspender los gravámenes previstos desde el 1 de febrero y que busca fortalecer la seguridad en el Ártico ante desafíos geopolíticos crecientes. El mandatario aseguró que, de concretarse, el acuerdo sería “muy beneficioso para Estados Unidos y todos los países de la OTAN”.
La decisión marca un giro significativo en la tensión transatlántica que había generado preocupaciones comerciales y diplomáticas. Las amenazas de aranceles de hasta 25 % sobre exportaciones europeas habían provocado críticas y acciones como la suspensión de la aprobación de un importante acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea. Trump dijo también que no busca la toma por la fuerza de Groenlandia y que las conversaciones continuarán con aliados para concretar detalles estratégicos, entre ellos un sistema de defensa antimisiles para proteger la región del avance de potencias rivales en el Ártico.
En medio de este desarrollo, fuentes rusas han reaccionado al interés estadounidense sobre Groenlandia con comentarios que incluyen poner un “precio” al territorio. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, aunque aseguró que la controversia sobre Groenlandia no “concierne” directamente a Rusia, durante una sesión del Consejo de Seguridad ruso, comparó la isla con Alaska, territorio que en 1867 vendió Rusia a Estados Unidos, y estimó que el precio de Groenlandia, si se hubiera negociado de forma similar, podría oscilar entre unos 200 y cerca de 1.000 millones de dólares.
Aunque estas declaraciones fueron interpretadas como un gesto simbólico más que una oferta concreta. La postura de Moscú subraya la creciente competencia geopolítica en el Ártico, donde tanto Rusia como China han mostrado interés estratégico.
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