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Cronicanto a un concierto

Por: Pablo McKinney

Opinión. Jueves, 03 de Abril, 2025

Los más jóvenes no tienen porqué saberlo, pero hubo un tiempo cuando en las noches de domingo, entre piezas de Chaikovsky o Luis Alberti que interpretaba una banda de música que financiaba el Ayuntamiento del pueblo, uno perseguía a su «María del Carmen» para prometerle bajar la luna y apagar el sol para iluminarla con el fuego de un amor adolescente y bueno. (Que los de provincias… hagan memoria y sonrían).

Es por lo anterior que uno agradece al nuevo ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, (adoptado banilejo por asuntos de amor y mosquitero), el haber revivido en la tarde del pasado sábado aquellos conciertos inolvidables de la banda de música que, por años, dirigió el abuelo Carlos McKinney, con la participación de sus hijos Carlos, José (un virtuoso del clarinete y el saxo), Jesús, Felipe, Fano, Joaquín y Luis. Como agradece la cordial sugerencia que, -según mis fuentes palaciegas- le habría hecho el presidente Abinader al recien estrenado ministro, para que fuera en Baní donde se celebrara el segundo de los conciertos que a cargo de la Filarmónica de Santo Domingo, que dirige el maestro Amaury Sánchez, el ministerio está ofreciendo en las provincias del país. Fue una buena tarde que culminó en una mejor noche.

En el Ministerio de Cultura queda mucho por hacer, bastante por mejorar. Y hablo ahora de revalorizar la cultura en sus disímiles expresiones, de celebrar las fusiones, el sincretismo cultural que alumbra al mundo, empoderar artistas y gestores, ¡oiga Ud.!, que los los gobiernos no gastan… invierten en cultura, que una cosa muy seria, y no es asunto de las élites (salvo las del conocimiento, el talento y el esfuerzo), sino de las fuentes populares de donde emana casi todo, incluido lo que luego será clásico, inmortal quiero decir, al alma de los pueblos.

Un pueblo culto será siempre rico y feliz a pesar de su pobrezas, tiempos malos, bolsillos flacos.

Desde el próximo Presupuesto, bien debería el gobierno apostar a la cultura con más fe, que es apostar al futuro desde el presente, sin denostar al sincretimo cultural y racial que nos identifica ante el mundo, que para eso somos una nación mulata que pasó del areíto indígena a los atabales africanos, y del pasadoble español a ese tango nacional que es la bachata, ¡ay!, “Lacrimosa/ un puñal es tu cariño/no me lo claves que aún vivo…”.

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