Opinión. Martes, 06 de Enero, 2026
Este martes 06 de enero, luego del largo asueto de Navidad y Año Nuevo, la República Dominicana reactiva su aparato productivo. Oficinas que vuelven a encender luces, industrias que retoman turnos, comercios que abren sus puertas y trabajadores que regresan a la rutina. Todo parece normal. Pero hay algo que históricamente no vuelve con la misma fuerza: la prevención.
Los inicios de año suelen ser un terreno fértil para los accidentes laborales. No por mala intención, sino por una combinación peligrosa de factores: equipos que no se revisaron antes del cierre, personal nuevo o reubicado, rutinas alteradas, fatiga acumulada, exceso de confianza y una presión temprana por “ponerse al día” con metas y producción. En SST, enero no es un mes cualquiera: es un mes crítico.
Las estadísticas locales lo confirman año tras año. Gran parte de los incidentes ocurren en tareas consideradas “simples”, durante los primeros días de reincorporación, cuando se baja la guardia. Caídas al mismo nivel, golpes, cortes, sobreesfuerzos, accidentes de tránsito laboral y eventos eléctricos encabezan la lista. La tragedia no suele venir de grandes fallas, sino de pequeñas omisiones.
El problema es cultural. Muchas empresas reinician operaciones sin una pausa consciente para revisar cómo vuelven. Se reactiva la producción, pero no siempre se reactivan los controles críticos, las inducciones, las charlas de seguridad o las inspecciones básicas. Se asume que “todo está igual”, cuando en realidad todo cambió: personas, condiciones, estado físico y mental, incluso el entorno.
Desde la perspectiva de la Seguridad y Salud en el Trabajo, el inicio de año debería verse como una puesta en marcha segura, no como un arranque improvisado. Enero es el momento ideal para verificar condiciones de trabajo, revisar procedimientos, reforzar el liderazgo preventivo y enviar un mensaje claro: la vida está primero.
Algunas acciones clave que no deberían esperar a febrero:
En República Dominicana contamos con un marco normativo claro dentro de lo que cabe en materia de SST, pero la norma por sí sola no previene accidentes. La prevención se ejecuta, no se declara. Los primeros días del año dicen mucho de cómo será el resto.
El regreso al trabajo no debería cobrarse vidas ni dejar lesiones que marcarán todo el 2026. La pregunta no es si vamos a producir más este año. La verdadera pregunta es:
¿Vamos a hacerlo de forma segura o volveremos a improvisar?