Opinión. Martes, 10 de Marzo, 2026
El pasado domingo fuimos testigos de cómo el Ayuntamiento de Santo Domingo Este ha decidido cambiar el nombre del tradicional desfile de carnaval municipal para llamarlo ahora “desfile cultural”. A simple vista podría parecer un simple cambio de palabras, pero honestamente no he podido dejar de pensar en eso y me pregunto si es solo un cambio de palabra o estamos ante una imposición ideológica?
El carnaval no es una simple actividad recreativa. Es la expresión cultural más importante de nuestro país. Durante décadas ha sido un espacio donde la creatividad popular, la sátira social, el arte y las tradiciones se mezclan para dar vida a una fiesta que pertenece a nuestra gente , no a una administración de turno.
En Santo Domingo Este, el carnaval ha sido históricamente parte de nuestra identidad cultural. Llegando inclusive a ser uno de los 3 principales carnavales de país superando al distrito y comparado con carnavales como La Vega y Santiago en su momento. Cambiar su nombre y su esencia solo por un capricho personal genera preocupación, capricho que no es mas un intento de alejar el evento de sus raíces tradicionales e imponer creencias personales.
Respetamos profundamente las creencias religiosas de todos los munícipes y ciudadanos, incluyendo las del alcalde Dio Astacio. La fe forma parte de la vida de muchas familias dominicanas. Sin embargo, una de las grandes virtudes del liderazgo público es saber gobernar para todos, respetando la diversidad cultural y las tradiciones del pueblo.
Nuestro carnaval va más allá del entretenimiento. Es una manifestación cultural que permite al pueblo expresar sus realidades, sus denuncias sociales, su creatividad y su identidad colectiva. Es patrimonio cultural, memoria histórica y expresión popular.
Lamentablemente, el problema del carnaval en Santo Domingo Este no se limita a un cambio de nombre. Hoy en día Carnavales emblemáticos como los de Los Tres Brazos, Los Mina, Katanga , Mi Hogar, Invivienda , Villa Duarte, que eran la antesala de la gran fiesta municipal, hoy prácticamente han desaparecido. Aquellos espacios donde nacían comparsas, talentos y tradiciones se han debilitado hasta extinguirse.
La realidad es que Santo Domingo Este ha pasado de ser un referente carnavalesco a convertirse, sin temor a equivocarnos, en uno de los carnavales municipales más débiles del país.
Mientras tanto, muchos de nuestros carnavaleros se sienten desprotegidos. Artistas, diseñadores y gestores culturales que han entregado su vida por nuestro carnaval hoy han tenido que emigrar hacia otros lugares, incluso reforzando comparsas del Distrito Nacional, San Cristobal, etc.
Es una pena ver cómo nuestros talentos que nacieron en nuestros barrios hoy encuentran más apoyo fuera que dentro de su propio municipio.
El verdadero debate no debería ser si el evento se llama carnaval o desfile cultural. El verdadero debate debería ser cómo rescatar nuestros carnavales barriales, cómo apoyar a nuestros carnavaleros y cómo devolverle a Santo Domingo Este el lugar cultural que merece.
Las tradiciones de un pueblo no se sustituyen por mera voluntad de un alcalde , el carnaval no pertenece a un alcalde ni a una gestión. El carnaval pertenece al pueblo , el carnaval pertenece a nuestra gente.