Opinión. Domingo, 19 de Enero de 2025
El alcalde de Santo Domingo Este, Dió Astacio, parece estar encabezando, de manera involuntaria, un proceso que podría comprometer las relaciones diplomáticas y de cooperación internacional entre Luis Abinader presidente de la República Dominicana y Japón, un vínculo tradicionalmente fuerte. En sus últimos movimientos, Astacio continúa tomando decisiones que afectan negativamente los esfuerzos de cooperación entre ambos países, generando inquietudes sobre el futuro de estos lazos.
Recientemente, el alcalde Astacio tomó la controversial decisión de cancelar a la Licda. Cándida Sosa, quien se desempeñaba como encargada del Departamento de Calidad Ambiental en la Dirección de Gestión Ambiental de la Alcaldía de Santo Domingo Este. Sosa también ocupaba una importante función como enlace de cooperación técnica entre la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la mencionada alcaldía, un puesto que había asumido en la gestión del anterior alcalde, Manuel Jiménez, quien había trabajado activamente para fortalecer las relaciones con Japón.
La Licda. Sosa, una profesional destacada en el área de gestión ambiental, tiene una trayectoria en la que se destaca su formación internacional, habiendo sido enviada por JICA a Costa Rica para estudiar Educación Ambiental y, posteriormente, a Hiroshima, Japón, para estudiar el método Takakura para la elaboración de compost a partir de desechos orgánicos. Su trabajo no solo estaba enfocado en la mejora de la calidad ambiental local, sino también en consolidar los lazos de cooperación técnica entre Japón y la República Dominicana, un aspecto importante en la transferencia de conocimientos y recursos.
La decisión de Astacio de desvincular a Sosa, quien tenía un rol notable en la relación técnica entre ambas naciones, ha causado gran preocupación dentro de los círculos diplomáticos. La cancelación de esta figura clave no solo debilita los esfuerzos de cooperación en áreas vitales como la gestión ambiental y el cambio climático, sino que también parece reflejar una postura distante hacia la continuidad de los acuerdos de cooperación firmados por la gestión anterior.
Este no es el primer incidente que genera fricciones con Japón. En noviembre del año pasado, el alcalde Astacio también tomó la decisión de cancelar a Víctor Peguero, quien se desempeñaba como enlace con la Embajada de Japón y administraba los equipos médicos donados por Japón al Centro Médico Municipal Ralma. Estos equipos, que fueron entregados bajo un acuerdo de cooperación entre la República Dominicana y Japón, ahora se encuentran abandonados, sin ser utilizados y acumulando polvo, lo que infringe los términos del acuerdo firmado por el exalcalde Manuel Jiménez y refrendado por el Concejo de Regidores.
Este tipo de acciones ha levantado serias inquietudes entre las autoridades y los ciudadanos, quienes temen que la cancelación de figuras clave como Sosa y Peguero esté deteriorando la confianza de Japón en el gobierno local de Santo Domingo Este y en las autoridades dominicanas en general. Las relaciones diplomáticas entre países no solo dependen de las decisiones políticas a nivel central, sino también de las gestiones locales que fomentan la cooperación y el entendimiento mutuo.
En este contexto, resulta fundamental que las autoridades dominicanas, tanto a nivel nacional como local o el propio presidente le llamen la atención al alcalde de Santo Domingo Este y que sus funcionarios le muestren a Dío Astacio la importancia de mantener y fortalecer estos lazos de cooperación con Japón. La relación con este país, que ha sido una fuente de recursos, conocimiento y apoyo en áreas tan cruciales como el medio ambiente, la salud y la tecnología, debe ser preservada y consolidada, en lugar de socavada por decisiones unilaterales que podrían tener repercusiones a largo plazo.
Mientras tanto, la clase diplomática y los ciudadanos esperan que se tomen las medidas necesarias para restaurar y fortalecer la relación entre ambos países, y que los acuerdos de cooperación, que benefician directamente a la población, se respeten y sigan adelante en beneficio mutuo.