Opinión. Lunes, 31 de Marzo, 2025
El Hoyo de Friusa es una comunidad de Bávaro, ubicada dentro del Distrito Municipal turístico de Verón, Punta Cana, en la provincia La Altagracia. El 30 de marzo de 2025, la sociedad dominicana fue convocada a participar en una gran marcha «patriótica» hacia este lugar.
El evento me evocó un fragmento de la obra de ese gigante de la literatura latinoamericana —de dimensión universal—, nuestro inmortal Gabriel García Márquez, quien en El otoño del patriarca escribió: «En una tarde de febrero vimos flotar hacia el balcón presidencial una vaca, una vaca en el balcón presidencial, qué cosa más inicua, esta es una patria de mierda».
Fueron esos «grandes patriotas», autoproclamados defensores de la patria, quienes —como profetas del apocalipsis— anunciaron la inminente desaparición de la república, según ellos, por la presencia de migrantes haitianos. Su eslogan para la convocatoria, tan grandilocuente como vacío, podría sintetizarse en: «Todos los caminos conducen al Hoyo de Friusa», como si acudir fuera un deber sagrado. De lo contrario —advirtieron con dramatismo—, «la isla, si no se defiende, se hundirá el país, y con él, la patria».
Cada participante tuvo sus motivos: algunos por ignorancia, otros por conveniencia. Pero el resultado, al final, es siempre el mismo: buscar el mal del enfermo en la sábana, nunca en las causas que lo generan. ¡Cuánta ignorancia, que deriva en insolencia y sinrazón!
La pregunta obligada es: ¿somos una nación soberana? La respuesta lógica es no. Entonces, el verdadero cuestionamiento es: ¿quiénes son los responsables? Ahí debe centrarse la acción: en construir una patria donde prime la razón, no los impulsos de atacar a los más débiles -víctimas, al fin, del mismo sistema que denuncian-.