Opinión. Miercoles, 02 de Abril, 2025
El Hoyo de Friusa es un territorio impenetrable dentro de la República Dominicana. Quienes han intentado intervenir en la zona se han encontrado con una realidad alarmante: una comunidad sumida en el control de bandas y redes delictivas, muchas de ellas dirigidas por extranjeros indocumentados.
La situación ha llegado a tal punto que dentro del Hoyo de Friusa se cobra una especie de «impuesto» por la protección de quienes buscan refugio en su interior, lo que convierte el área en un territorio fuera del control estatal.
En este sector, la venta de drogas y la posesión de armas de alto calibre son prácticas comunes. La policía, lamentablemente, no ejerce control sobre la zona; en cambio, parece haber un cerco que impide su intervención efectiva. Aquellos agentes que intentan ingresar son recibidos con hostilidad, lo que demuestra que la autoridad estatal ha sido desplazada por estructuras criminales organizadas.
Este fenómeno no es nuevo, pero en los últimos años se ha intensificado. El gobierno dominicano, bajo la administración de Luis Abinader, ha sido señalado por su postura permisiva con la migración haitiana, lo que ha favorecido el establecimiento de grupos ilegales en distintas zonas del país. Las protestas recientes indican un despertar en la sociedad dominicana, que exige mayor control migratorio y medidas contundentes contra la criminalidad.
No es la primera vez que expertos en seguridad y sociólogos advierten sobre este problema. En estudios realizados entre 2013 y 2014, ya se señalaba que el municipio más agresivo del país era Higüey, pero en 2015, Friusa tomó la delantera. Hoy, esta comunidad es un enclave criminal que desafía el orden público y la soberanía nacional.
Es preocupante que existan voces que minimicen esta problemática o que incluso defiendan la presencia de estructuras extranjeras que atentan contra la estabilidad del país. La historia nos enseña que la República Dominicana ha luchado por su independencia y soberanía desde 1844, y no podemos permitir que nuestra nación caiga nuevamente bajo la influencia de grupos que desconocen nuestras leyes y valores.
Este es un llamado a las autoridades para que tomen medidas urgentes y devuelvan el control del Hoyo de Friusa al Estado dominicano. No se puede permitir que el crimen organizado imponga su ley en nuestro territorio. La seguridad y la soberanía nacional no pueden ser negociables.