Opinión. Jueves, 03 de Abril, 2025
Hay que entender que Haití siempre será nuestro vecino y no se vislumbra que por lo menos en los próximos 100 años llegue a tener nuestro dinamismo económico, por lo tanto siempre será palpable la necesidad de los haitianos de emigrar hacia nuestra tierra; esto es un «matrimonio sin divorcio» como lo han dicho líderes de ambas naciones en el pasado.
Una solución a la constante entrada de indocumentados, no debe ser nunca el discurso de odio, la provocación y mucho menos la agresión; una respuesta integral implica el compromiso de los sectores de poder económico, que indudablemente se benefician de la necesidad y la desgracia del haitiano que huye para sobrevivir.
Acciones concretas como regularizar toda mano de obra extranjera debe ser prioritario, las sanciones a quienes no cumplan deben ser penales, económicas y públicas; politizar este tema es hacer un flaco servicio, que los oportunistas y aprovechategui se aparten.