Opinión. Lunes, 24 de Febrero, 2025
Ser funcionario no consiste en estar felicitando al jefe del Estado por decisiones que se consideran acertadas, tampoco es vanagloriarse de hacerlo bien, porque para eso usted ha sido designado.
Cumplir con la palabra dada aleja al político de la demagogia, el populismo y el descrédito; muchos prometen lo que no se va a cumplir y huyen de lo correcto, otros son honestos y plantean la realidad sin maquillarla, proporcionando esto último fama y reconocimiento.
Los funcionarios del gobierno son la garantía de que se cumpla la palabra o promesa de un presidente, si ellos quedan mal peor se ve el mandatario y por supuesto pierde el país; cuando se asume una función pública usted está poniendo en juego su prestigio, o pasa la prueba o se quema.
Ser funcionario no consiste en estar felicitando al jefe del Estado por decisiones que se consideran acertadas, tampoco es vanagloriarse de hacerlo bien, porque para eso usted ha sido designado; ser cabeza de una entidad pública debe ser un honor en el que las actuaciones hablen por sí mismas.