Opinión. Lunes, 23 de Marzo, 2026
La campaña electoral pautada para finales del 2027 y principio del 2028, podría ser el punto de inflexión entre la campaña tradicional basada en el carisma del candidato, la estructura del partido, el mitin y la histórica improvisación y la campaña electoral moderna, cifrada en el marketing digital, análisis de datos, gestión territorial, micro- segmentación electoral, mensajes personalizados e inteligencia artificial, en el contexto de la planificación estratégica.
Será una confrontación simétrica entre dos coaliciones partidarias donde la aplicación eficiente de la inteligencia electoral, la inteligencia territorial y la ingeniería electoral, constituirá una notable ventaja comparativa.
Otros factores disruptivos
que podrían estar presentes en los próximos comicios, son: las negociaciones agresivas de pactos y alianzas estratégicas entre partidos y/o candidatos fuera de plazos legales; así como, el uso irracional de la inteligencia artificial
Las asambleas electorales se organizarán como siempre en sectores y barrios, pero se ganarán o perderán en cada colegio o mesa electoral; razón por la cual, tener estructuras territoriales bien organizadas y entrenadas, permitirá la construcción de una eficiente maquinaria electoral, que sería clave para la movilización de electores y la transformación de simpatías en votos reales.
La falta de un liderazgo fuerte en los principales partidos políticos dominicanos, abona el terreno para que muchos candidatos y aspirantes se sientan tentados por las malas prácticas, incluyendo al tranfugismo, considerado por algunos como un elemento normal en cualquier negociación política, institucional o individual.
La disciplina política de corte stalinista, que acompañó a los tres grandes líderes del siglo XX, Balaguer, Bosch y Peña, se esfumó; y el ecosistema de «presidenciables» que emerge en este momento, parece carecer del talento político necesario para jugar en las grandes ligas de la política contemporánea, con poquísimas excepciones.
Que Dios bendiga a la República Dominicana.
Por Freddy Roa