Opinión. Viernes, 04 de Abril, 2025
La ministra Faride Raful, de Interior y Policía, ha estado en la palestra pública desde que asumió el cargo, en el mes de agosto, donde a su llegada empezó dura y curvera, implementando medidas poco populares, como lo es la prohibición de «teteos» en horas de la madrugada y el expendio de bebidas alcohólicas, estas con el fin de reducir los conflictos sociales. «Después de las tres de la mañana se suelta el diablo», afirmó meses atrás la funcionaria.
Estas disposiciones han provocado que Faride este «fea pa’ la foto y peor pa’ el video». Digo esto, porque la gente la ha despotricado, incluso, ha pedido su renuncia. Para nadie es un secreto que el presidente de la República se lleva a todo lo que o el que le haga ruido a su gestión. ¡Cero impopulares!.
Recientemente ofreció unas declaraciones sobre la situación de desapariciones que no han sido bien tomadas por diversas figuras y usuarios de las redes sociales. Raful dejó entre ver que la realidad en el país con los casos de desaparecidos no es como la pintan y llamó a los comunicadores a no desinformar a la sociedad, exagerando la situación, ya que no es verdad que estemos atravesando una crisis.
Textualmente dijo lo siguiente: «Las redes sociales a veces nos entrampan con temas que no se corresponde con la realidad y yo creo que los que son comunicadores, que ha pasado por la academia y que respeta la veracidad de la información, deben colaborar para que la información que reciba la gente sea la verdadera».
Ante un tema tan sensible, la gente no perdona que ella se haya referido de tal manera. Los funcionarios deben ser prudentes y evitar dejarse llevar por las emociones, si ella quería mandar un mensaje de que se deje de extremar la problemática para no causar daño, de esta manera no era que lo iba a conseguir, al contrario.
Las redes están que arden por su comentario. Un humilde consejo, hay que manejarse y tener inteligencia emocionar, porque temas como ese, los feminicidios, las violaciones, el TEMA HAITIANO, hay que cuidar la forma en que uno se refiere a ellos.
Ahhh… dejénme decirle que, yo estoy de acuerdo con que se combata la contaminación sónica, claro, sin descuidar el patrullaje contra la delincuencia en las calles.