Opinión. Viernes, 04 de Abril, 2025
El regreso del proteccionismo estadounidense amenaza con redibujar el comercio global, golpea sin piedad a economías emergentes y pone a países como la República Dominicana ante una encrucijada brutal: adaptarse o colapsar.
El mundo en jaque por el impacto de los aranceles y el inicio de un caos desatado. No es un simple ajuste económico ni una ocurrencia pasajera. Las políticas arancelarias impulsadas por Donald Trump, durante su primer mandato y ahora resucitadas con fuerza en su agenda política de 2025, son un terremoto deliberado que sacude los cimientos del comercio mundial. Con un martillo proteccionista en mano, Trump busca reafirmar la supremacía estadounidense, pero el costo lo pagan millones más allá de sus fronteras. ¿Qué significa este muro tarifario para el planeta? ¿Y cómo sobrevivirá América Latina, con la República Dominicana atrapada en la tormenta?
El plan de Trump: aranceles como arma de dominio
La estrategia arancelaria de Trump no es un misterio, pero sí una declaración de guerra económica con múltiples frentes:
En sus propias palabras, pronunciadas en un discurso reciente en Ohio: «Si nos golpean con aranceles, les devolveremos el golpe diez veces más fuerte. Nadie se aprovechará más de América».
Pero detrás de esta retórica patriótica se esconde una visión implacable: el comercio global no es una colaboración, sino un campo de batalla donde cualquier ventaja ajena es una derrota para EE.UU.
El mundo no se ha quedado callado ante esta embestida. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, lanzó una advertencia sombría: «Las guerras comerciales son un juego peligroso. Los aranceles pueden parecer un escudo, pero terminarán siendo una bomba de tiempo para la economía global».
Desde Europa, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, fue aún más contundente: «El proteccionismo es un veneno lento. Te aísla del mundo mientras crees que te estás salvando».
En Asia, Xi Jinping, líder de China, respondió con frialdad estratégica: «Nadie gana cerrando puertas. Pero si EE.UU. insiste, nosotros construiremos nuestras propias ventanas». China ya ha contraatacado con aranceles a productos estadounidenses, desde soja hasta tecnología, escalando la tensión a niveles históricos.
La narrativa de Trump pinta los aranceles como una victoria nacionalista, pero la realidad es un mosaico de daños colaterales:
El economista nobel Joseph Stiglitz lo resumió con claridad: «Trump cree que está construyendo un castillo, pero lo que levanta es una prisión económica para todos».
Aunque el blanco principal de Trump ha sido China, América Latina no escapa del vendaval. La región, dependiente de exportar materias primas y productos manufacturados a EE.UU., ve cómo los aranceles amenazan su estabilidad. Al mismo tiempo, importar tecnología y bienes desde países sancionados como China se vuelve prohibitivo, asfixiando las cadenas de producción.
El expresidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, lo expresó con indignación tras las últimas amenazas arancelarias: «No somos el patio trasero de nadie. Si Trump sigue, México responderá con dignidad». Mientras tanto, Luiz Inácio Lula da Silva, líder de Brasil, alertó: «El proteccionismo de Trump puede hundir a América Latina en una crisis de la que no saldremos en décadas».
La República Dominicana, beneficiada por años del acuerdo DR-CAFTA con EE.UU., se enfrenta ahora a un futuro incierto. Si Trump decide reinterpretar o desechar los tratados comerciales, los sectores clave del país podrían derrumbarse:
El impacto sería devastador: menos exportaciones, despidos masivos, caída de divisas y una economía tambaleante. El economista dominicano Pavel Isa Contreras advirtió: «Estamos en una cuerda floja. Sin una estrategia urgente, el proteccionismo de Trump nos arrastrará al abismo».
En teoría, los aranceles podrían dar oxígeno a sectores emergentes, permitiéndoles crecer bajo un paraguas protector. Pero los expertos son escépticos. Ngozi Okonjo-Iweala, directora de la Organización Mundial del Comercio, señaló: «La protección solo funciona si es inteligente y temporal. Sin innovación, es solo un espejismo». En la práctica, el capricho político de Trump rara vez va acompañado de un plan coherente.
El proteccionismo de Trump no es un caso aislado. Desde el Brexit hasta las barreras chinas, el planeta parece retroceder a una era de fronteras cerradas. Emmanuel Macron, presidente de Francia, lo calificó como «un error histórico que pagaremos todos».
Para la República Dominicana y otras economías pequeñas, la disyuntiva es existencial: ¿Cómo navegar un mundo que rechaza la cooperación? ¿Puede el país reinventar su modelo exportador o está condenado a ser una víctima más del nuevo orden?
En un planeta donde un solo hombre en Washington puede desatar tormentas económicas globales, la República Dominicana debe decidir: resistir, adaptarse o sucumbir. Porque, como dijo Lagarde, «en una guerra de aranceles, nadie gana, pero los más pequeños siempre pierden primero». ¿Realmente estamos listos para este nuevo mundo?, tu me diras si estaremos preparados.