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La economía dominicana después de seis años de Abinader: avances, contrastes y deudas pendientes

Nacionales. Friday, 14 de August, 2026

La economía dominicana se recuperó del golpe de la pandemia, mantiene una expansión vigorosa en 2026 y ha ampliado los programas sociales, dice el Gobierno. Sin embargo, la realidad es que persisten desafíos en productividad, informalidad laboral, electricidad, costo de vida, calidad del gasto y deuda pública.


Al cumplirse seis años de la llegada de Luis Abinader a la Presidencia de la República, la economía dominicana presenta un balance de contrastes: por un lado, el Gobierno habla de recuperación, estabilidad macroeconómica, crecimiento de sectores estratégicos, expansión del turismo, aumento del empleo formal y fortalecimiento de los programas de protección social; por otro, persisten problemas estructurales que condicionan cuánto de ese crecimiento termina llegando al bolsillo de las familias.

Reto de los dos próximos años de gobierno

El desafío de los próximos dos años no será solamente conseguir que el Producto Interno Bruto crezca. El reto será lograr que ese crecimiento se traduzca en mayor productividad, mejores salarios reales, más empleos formales, menores costos de intermediación, un sistema eléctrico financieramente sostenible y una utilización más eficiente de los recursos públicos.

Capacidad de adquisición

La discusión económica de cara a 2028, por tanto, debe ir más allá de la tasa de crecimiento del PIB y preguntarse: ¿cuánto ha mejorado realmente la capacidad de compra de los hogares y cuáles son las condiciones que heredará el próximo Gobierno?

Un sexenio marcado por dos realidades económicas

La gestión de Abinader comenzó en agosto de 2020, en medio de una economía golpeada por la pandemia de COVID-19. El país pasó de una fuerte contracción en 2020 a una recuperación extraordinaria en 2021 y posteriormente a una etapa de moderación del crecimiento.

Los datos oficiales del Banco Central muestran que el PIB creció 5.0% en 2024, pero el ritmo descendió a 2.1% en 2025. En el primer semestre de 2026, sin embargo, el crecimiento promedio alcanzó 4.5 %, mientras que junio registró una expansión interanual del IMAE (Índice Mensual de Actividad Económica) de 6.4 %. Esto apunta a una recuperación importante durante el presente año, pero ¿la población realmente lo siente?

El promedio aproximado del crecimiento entre 2020 y 2025 fue de 3.3 %, utilizando las tasas anuales oficiales, aunque esta comparación debe interpretarse con cautela porque el período incluye la contracción excepcional de 2020 y el rebote extraordinario de 2021; los partidos de oposición lo han dejado muy claro.

La pregunta de fondo es si la recuperación de 2026 responde principalmente a sectores específicos, particularmente construcción, servicios y actividades vinculadas a la inversión: ¿En qué pie está pareada realmente la República Dominicana?

El crecimiento de 2026 y el papel de la construcción

Uno de los elementos más visibles de la recuperación de 2026 es la construcción.

El Gobierno ha impulsado una política de reducción de la burocracia y modernización de la permisología, con el propósito de acelerar la aprobación de proyectos privados.

Durante enero-junio de 2026, el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones informó que emitió 921 licencias de construcción, un 80 % más que las 512 del mismo período de 2025. Los proyectos aprobados representaron inversiones privadas superiores a RD$330,000 millones, un incremento de 157 % interanual.

Estos datos convierten a la construcción en uno de los principales motores de la recuperación económica de 2026.

El reto consiste en determinar: ¿cuánto de esta inversión genera empleos permanentes, encadenamientos productivos y mayor productividad?

Sector Turismo: uno de los grandes motores de la economía

El turismo debe ocupar un capítulo propio dentro del balance del presidente Abinader.

La actividad turística se ha convertido en uno de los principales generadores de divisas, empleo, inversión y consumo interno. La fortaleza del sector también ha contribuido a sostener la posición externa del país y a compensar otros desequilibrios.

Sin embargo, es pertinente preguntarse: ¿cuánto valor agregado queda en la economía dominicana de los turistas que ingresan al país?

Crecimiento macroeconómico y un bolsillo presionado por los altos costos

Banco Central reportó para junio de 2026 una inflación interanual de 5.67 %, mientras la tasa de política monetaria se encontraba en 5.25 % en julio de 2026.

Esto significa que, aunque la inflación está muy lejos de los niveles de dos dígitos registrados durante las mayores presiones de precios de la pandemia y la crisis internacional, el consumidor continúa enfrentando el efecto acumulado de varios años de aumentos.

El consumidor no compara únicamente la inflación de este mes con la del mes anterior. Compara cuánto cuesta hoy llenar el carrito de alimentos con lo que costaba varios años atrás.

Programa «A Comer: Del Campo al Colmado»

Una de las respuestas del Gobierno al problema del costo de los alimentos fue el programa «A Comer: Del Campo al Colmado», lanzado en 2023, sin embargo, se quedó solo en los titulares.

La iniciativa que buscaba reducir los costos de 16 productos agropecuarios y alimentos de consumo masivo mediante una simplificación de la cadena de distribución entre productores y detallistas no pasó de ser solo una buena intención.

Supérate: aumento del endeudamiento

Otra de las principales respuestas del Gobierno fue la expansión de las ayudas sociales.

El programa Aliméntate pasó de RD$825 a RD$1,650 mensuales, duplicando el monto de la transferencia. El Gobierno también amplió considerablemente el número de hogares beneficiarios.

Según los datos oficiales, en 2025, Supérate reportó 1,445,612 hogares beneficiarios de Aliméntate y un monto mensual de RD$1,650.

En materia de Bonogás, el subsidio pasó de RD$228 a RD$470 mensuales. Para 2025, el Gobierno reportó 1,313,407 hogares beneficiarios y una inversión de RD$7,242.2 millones.

Estos programas han funcionado como una especie de amortiguador social frente al aumento del costo de vida, pero ¿hasta qué punto las ayudas sociales resuelven el problema de ingresos y hasta qué punto solamente compensan temporalmente la pérdida de poder adquisitivo?

La diferencia es fundamental.

Una contribución puede ayudar a una familia a comprar alimentos para un día, cuando más, para una semana, pero la solución estructural es empleo formal, mejores salarios, productividad y acceso a servicios públicos de calidad, cosas de las que carece el país.

Mercados de Productores: acercar el campo al consumidor

El Inespre relanzó en mayo de 2021 los Mercados de Productores en ocho provincias, con el objetivo de facilitar la venta directa de productores a consumidores y ofrecer alimentos a menores precios.

La iniciativa posteriormente se amplió. Los registros institucionales actuales del Inespre reportan millones de beneficiarios acumulados mediante bodegas móviles y mercados de productores. Estos programas tienen una ventaja evidente: reducen algunos intermediarios y acercan al productor al consumidor, pero a la población continúa dándole trabajo colocar las tres calientes en la mesa.

Tasa de desempleo

¿Por qué el desempleo continúa saliendo en las encuestas como uno de los principales problemas nacionales?

Según la Oficina Nacional de Estadística, entre 2019 y 2025 el empleo formal aumentó en aproximadamente 34.9 %, mientras el empleo informal creció 17.5 %. En términos absolutos, el número de ocupados formales aumentó en unas 611,000 personas durante ese período, mientras el empleo informal aumentó en unas 415,000.

Esto confirma que la informalidad sigue siendo un componente enorme del mercado laboral. El problema es que una economía con alta informalidad tiene mayores dificultades para distribuir los beneficios del crecimiento mediante salarios, seguridad social, capacitación y estabilidad laboral, pero también dificulta al Estado la captación de recursos.

Deuda pública

La deuda pública constituye uno de los grandes temas para los dos años restantes del Gobierno de Abinader.

Al 31 de mayo de 2026, la deuda del sector público no financiero ascendía a US$67,995.5 millones, equivalente al 48.3 % del PIB estimado. De ese total, 71% correspondía a deuda externa y 29% a deuda interna.

¿Para qué se está endeudando el Estado y cuánto retorno económico y social generan esos recursos?

La deuda no es necesariamente negativa si financia infraestructura, inversión productiva o proyectos capaces de aumentar la capacidad futura de generación de ingresos. Sin embargo, ha habido múltiples denuncias de que el Gobierno toma préstamos para guardarlos en el banco; eso no es progreso.

El gran reto de Abinader: que el crecimiento se sienta en el bolsillo

¿Es posible que la economía pueda registrar crecimiento del PIB y, simultáneamente, la población sienta que está económicamente peor?

No necesariamente existe una contradicción, ya que el PIB mide producción agregada, pero la población evalúa su realidad mediante ingresos, precios, alquiler, alimentos, transporte, electricidad, educación, salud, deudas y capacidad de ahorro.

Por eso, el éxito económico de los próximos dos años debería medirse mediante un conjunto de indicadores y no únicamente por el crecimiento del PIB.

Prioridades que debería plantearse el Gobierno para los próximos dos años

  • Reducir el costo de la canasta básica
  • Aumentar la productividad
  • Formalizar el empleo
  • Resolver el problema eléctrico
  • Mejorar la calidad del gasto
  • Mantener bajo control la deuda
  • Mejorar la educación y la formación técnica.
  • Convertir la agropecuaria en una política de seguridad alimentaria

A seis años de la llegada de Luis Abinader al Gobierno, el balance económico no puede reducirse solo a los datos oficiales.

El país ha demostrado capacidad de recuperación y mantiene una economía con importantes motores de crecimiento, pro el verdadero examen de los dos años que restan no estará solamente en cuánto crezca el PIB.

Ese crecimiento puede convertirse en mayor productividad, salarios reales más altos, empleos formales, alimentos más asequibles, electricidad más eficiente y un Estado capaz de gastar mejor.

La gran pregunta económica para 2028 será: ¿Puede República Dominicana transformar el crecimiento económico en bienestar económico sostenible para la mayoría de sus hogares?

Ese será uno de los principales legados que debería la administración de Luis Abinader preocuparse por dejar.