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Méndez y la tormenta que no aparece en el radar

Opinión. Tuesday, 18 de August, 2026

El general Juan Manuel Méndez dejó el pasado 16 de agosto la dirección del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), institución que encabezó durante años y desde la que ganó reconocimiento por su manejo de huracanes, tormentas y otras emergencias, para asumir uno de los cargos más difíciles de la administración pública: la dirección ejecutiva del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant).

Méndez pasó de lidiar con fenómenos naturales que no puede controlar a enfrentarse a un fenómeno que los dominicanos padecen todos los días: el caos del tránsito. Y ahí la cosa cambia. En el COE, cada alerta podía generar preocupación, pero también reconocimiento cuando la emergencia era superada. En el Intrant, en cambio, los resultados se medirán entre tapones, accidentes, transporte público, motocicletas, señalización, regulación y una ciudadanía cada vez más impaciente.

No será una tarea sencilla. El Intrant se ha convertido en una especie de cementerio político-administrativo: varios directores han pasado por la institución sin lograr resolver de manera definitiva los problemas estructurales del tránsito y el transporte. Ahora Méndez llega con el prestigio acumulado durante su paso por el COE y con el reto de demostrar que las habilidades para coordinar emergencias también pueden traducirse en capacidad para ordenar el caos cotidiano de las calles.

El general que durante años enfrentó huracanes y salió fortalecido de cada temporada ahora tendrá que enfrentar tapones, sindicatos, choferes, motociclistas, transporte informal y una población que no quiere escuchar pronósticos, sino ver resultados.

Méndez cambió los temporales por los tapones y el reconocimiento del COE por una institución donde cualquier decisión puede convertirse en una tormenta. La pregunta ya no es si podrá manejar una emergencia, sino si podrá manejar el Intrant sin que el Intrant termine manejándolo a él. Que Dios, la paciencia y el conductor de detrás lo agarren confesado.


Por Aridia Montero 

Encargada de prensa de Diario Eco