Internacional. Thursday, 10 de September, 2026
Nueva York .- Las consecuencias del 11S siguen presentes un cuarto de siglo después: 4.257 miembros del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) han sido diagnosticados con cáncer y 12.161 con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas del World Trade Center.
Aquella soleada mañana del 11 de septiembre de 2001, Nueva York se convirtió en un escenario de destrucción, miles de muertos y heridos, incertidumbre, terror y llanto, mientras la ciudad quedaba tomada por soldados y agentes federales.
Pero también afloró la solidaridad de miles de bomberos y rescatistas que acudieron a la Zona Cero para salvar vidas, sin saber que muchos pagarían con su salud años después.
Con los años llegaron las enfermedades y, para algunos, la muerte: «Veinticinco años es mucho tiempo, pero no hay un solo día en que no recuerde ese día», asegura a EFE Joe Conzo, entonces técnico de emergencias médicas y uno de los miembros del Departamento de Bomberos diagnosticados con cáncer.
Alrededor de un millar tiene más de un tipo de cáncer, entre ellos Conzo, que en 2019 enfrentó un cáncer de hígado y después otro de páncreas por su exposición a las toxinas, lo que le llevó a retirarse.