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Día Mundial para la Prevención del Suicidio: ¿qué hay detrás de las 585 muertes en RD?

Nacionales. Thursday, 10 de September, 2026

DIARIO ECO/SANTO DOMINGO, RD.- La República Dominicana registró 585 suicidios durante 2025, cifra que representa una reducción de 10.14 % respecto al año anterior. La tasa fue de 5.99 suicidios por cada 100,000 habitantes de seis años y más, de acuerdo con las estadísticas de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

Aunque el número de casos disminuyó, las estadísticas muestran que el suicidio continúa siendo un problema de salud pública. Entre 2007 y 2025 el país registró un promedio anual de 593 muertes por esta causa, con los mayores registros en 2021, cuando se reportaron 670 casos; 2023, con 669; 2018, con 648; 2012, con 638, y 2011, con 637.

Los hombres concentran la mayoría de las muertes

Uno de los elementos más preocupantes es la diferencia por sexo. Según el boletín de la ONE sobre la población joven de 15 a 35 años, los hombres representaron el 82.20 % de las defunciones por suicidio entre 2007 y 2024, frente al 17.80 % de las mujeres. En ese período, los jóvenes representaron, en promedio, el 44.70 % del total de suicidios registrados en el país.

Los datos del Ministerio de Salud Pública también han mostrado una marcada predominancia masculina. En sus estadísticas correspondientes a 2022 y 2023, las autoridades señalaron que los hombres representaron alrededor del 90 % de las víctimas, mientras que los grupos de edad más afectados se ubicaron entre los 30 y 34 años, seguidos por los de 40 a 45 años.

¿Dónde se concentran los casos?

Las estadísticas de 2025 muestran diferencias importantes entre territorios. La región Ozama o Metropolitana concentró el 27.69 % de los suicidios, seguida por Cibao Norte, con 18.97 %, y Yuma, con 8.55 %.

En términos de tasas provinciales, Hato Mayor registró la más elevada, con 12.42 suicidios por cada 100,000 habitantes de seis años y más, seguida por El Seibo, con 11.38, y Pedernales, con 10.06. La ONE mantiene estadísticas desagregadas por sexo, edad, provincia y otros indicadores para el seguimiento del fenómeno.

¿Cuáles son las principales causas?

El suicidio no responde a una sola causa. La Organización Mundial de la Salud advierte que en la conducta suicida intervienen factores psicológicos, sociales, culturales, biológicos y ambientales. Entre las situaciones asociadas pueden encontrarse trastornos mentales, crisis personales, problemas económicos, conflictos de pareja, enfermedades o dolor crónico, violencia, abusos, pérdidas y aislamiento social.

En el caso dominicano, el Ministerio de Salud Pública ha identificado la depresión como un factor de riesgo relevante, mientras que el predominio masculino también plantea interrogantes sobre las barreras que enfrentan los hombres para buscar ayuda profesional. El estigma alrededor de la salud mental puede retrasar la atención, especialmente cuando la persona atraviesa una crisis.

En adolescentes y jóvenes preocupa, además, el aumento de las conductas relacionadas con la salud mental. La prevención, por tanto, no debería concentrarse únicamente en atender una crisis, sino también en detectar tempranamente depresión, ansiedad, consumo problemático de sustancias, violencia, aislamiento y otras señales de riesgo.

¿Qué están haciendo las autoridades?

El Gobierno dominicano ha colocado la salud mental entre sus prioridades y en 2026 presentó el Plan Nacional de Estrategia de Salud Mental 2026-2030. Entre las medidas anunciadas está el aumento de la capacidad de hospitalización de 137 a 500 camas y la expansión de las unidades de atención en crisis de 18 a 89.

El Servicio Nacional de Salud informó además que ya ha habilitado más de 20 Unidades de Intervención en Crisis en Salud Mental en hospitales regionales y provinciales, con atención multidisciplinaria para personas que enfrentan crisis, depresión o riesgo suicida.

Otro de los cambios anunciados es la expansión de la línea 811 de salud mental, gratuita, confidencial y permanente, en sustitución del número 809-200-1400. Las autoridades también han anunciado el fortalecimiento de la atención primaria, programas de sensibilización, mayor disponibilidad de medicamentos de salud mental y la creación del Instituto Nacional de Neurociencia.

Además, documentos oficiales del Ministerio de Salud han contemplado medidas específicas de prevención del suicidio, como mejorar la detección y manejo de la conducta suicida, fortalecer la vigilancia epidemiológica, capacitar al personal de atención primaria y promover el apoyo familiar y comunitario.

¿Qué debería reforzarse?

Más allá de ampliar camas y servicios especializados, el desafío está en llegar antes de que ocurra una crisis. Algunas medidas que podrían fortalecer la respuesta son:

Detección temprana de depresión, ansiedad y riesgo suicida en escuelas, universidades y centros de trabajo.
Fortalecer los servicios de psicología y psiquiatría en el primer nivel de atención.
Desarrollar programas específicos dirigidos a hombres, debido a su elevada representación entre las víctimas.
Crear estrategias de prevención para adolescentes y jóvenes, incluyendo habilidades socioemocionales y protocolos de atención.
Capacitar a profesores, médicos, policías, trabajadores sociales y líderes comunitarios para reconocer señales de alarma y orientar hacia servicios profesionales.
Reducir el estigma que todavía rodea la búsqueda de ayuda psicológica y psiquiátrica.
Mejorar el registro de intentos de suicidio y las estadísticas para identificar grupos y territorios de mayor riesgo.
Fortalecer el acompañamiento a personas que hayan realizado un intento de suicidio, debido a que un intento previo constituye un importante factor de riesgo.
Promover una cobertura periodística responsable, evitando el sensacionalismo y la difusión innecesaria de métodos o detalles que puedan aumentar el riesgo. La propia OMS recomienda que los medios formen parte de las estrategias de prevención.
Un dato que no debería perderse de vista

La reducción registrada en 2025 es positiva, pero 585 muertes siguen representando cientos de familias afectadas. El desafío para las autoridades no consiste solamente en reducir la tasa, sino en construir un sistema capaz de identificar el sufrimiento psicológico a tiempo y garantizar que una persona en crisis encuentre ayuda antes de llegar a una conducta irreversible.

Y hay un punto especialmente importante para República Dominicana: los hombres jóvenes y adultos aparecen como el grupo más golpeado por las muertes registradas, por lo que cualquier política de prevención que no tome en cuenta las razones por las que los hombres buscan menos ayuda podría dejar fuera a una parte considerable de la población en riesgo.