Opinión. Monday, 14 de September, 2026
En la República Dominicana, las autoridades acostumbran medir la seguridad ciudadana con un solo dato: la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes, es por eso que vemos como semanalmente, y en una evidente búsqueda de réditos ante la opinión pública, el Gobierno -al margen de los cuestionamientos que existen de la metodología- presenta esa cifra como prueba de que la seguridad ciudadana viene controlándose.
Pero los hechos, que son tercos y palpables, siempre terminan demostrando otra cosa.
Por ejemplo, durante este fin de semana fue noticia el tiroteo ocurrido en una calle de Boca Chica, donde murieron Jesús Alexis Delgado Ortiz, de 31 años, identificado por las autoridades como «D.D. Glow», también conocido como Diddy Glow; y Jonathan Villanueva. En adición quedaron heridos de gravedad Alexis José Castro Guzmán, alias «Alex»; Manuel Alberto Perdomo Báez, alias «Fran Kelly»; Javier Reyes, alias «Come Candela»; Alver Ozuna Beato, alias «Lisandro», e Ismael Noboa Mejía.
Casi en paralelo, en el sector Serrallés, Gustavo Mejía-Ricart Risk, un joven de veintitrés años, fue víctima de 10 puñaladas en el Lobby del residencial donde vivía.
Y es que, como he dicho en otras ocasiones, el tema de la seguridad ciudadana no debe ser medido solo con la estadística de homicidios por cada cien mil habitantes. Es un tema multicausal que va mucho más allá.
¿Qué tienen en común los dos casos de este fin de semana?
En ambos casos hay personas que fueron víctima de violencia y no entran en la estadística que oficialmente se viene usando para medir el clima de inseguridad, porque gracias a Dios, las víctimas no fueron víctimas mortales.
A la par de esto, cada vez que a una persona intentan atracarla —aunque no lo logren— eso afecta el clima de la seguridad que percibe la ciudadanía.
Entonces, ¿qué vamos a hacer los dominicanos cuando el Gobierno cree que todo está mejorando mientras uno, caminando por las calles de Santo Domingo, siente miedo cada vez que un motor se le acerca demasiado o cada vez que ve a alguien sospechoso?
Ese miedo a ser atracado, tiroteado o hurtado no engrosa los homicidios por cada cien mil habitantes, pero se vive todos los días.
Pienso que el Gobierno debe someterse a una reflexión profunda y entender, de una vez por todas, que la seguridad ciudadana no es un tema, como dije, de una sola métrica estadística.
Basta ver los resultados de las encuestas publicadas este año, donde la inseguridad aparece siempre como el primer o segundo problema en la percepción de la población. ¿Y por qué pasa esto? Porque hay un clima de inseguridad real que azota a las familias dominicanas, y ningún boletín oficial lo puede tapar.
Seguir intentando convencer al pueblo de que estamos mejorando en seguridad ciudadana es no entender que, como decía Juan Bosch: «Nadie puede superar al pueblo en el conocimiento profundo de la realidad nacional porque él vive esa realidad día a día de manera práctica, o bien cosechando los beneficios que le puede proporcionar esa realidad o bien padeciendo los males que ella le produce».
Por Mihail García