×
ECO PLAY TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN PROVINCIAS CONTÁCTENOS

¿Qué piensa realmente la juventud dominicana sobre el 2028?

Opinión. Tuesday, 26 de May, 2026

Por: Andrés A. Aybar Báez

Confieso que me sorprendieron.

En reuniones informales, sociales, incluso entre conversaciones relajadas dentro del ambiente deportivo del golf —espacios donde uno suele pensar que se habla más de handicaps, negocios o trivialidades que de política— me propuse hacer algo simple: escuchar.

Escuchar a jóvenes dominicanos entre los 34 y 49 años sobre cómo ven el panorama político de la República Dominicana rumbo al 2028.

Y debo admitirlo: llegué con prejuicios.

Pensé encontrar apatía. Desinterés. Ese clásico “todos son iguales” acompañado de resignación cívica.

Pero no.

Lo que encontré fue análisis político. Cálculo electoral. Lectura estratégica. Memoria histórica. Y, sobre todo, una enorme desconfianza hacia la política tradicional.

No son mis opiniones. Son percepciones recogidas en conversaciones espontáneas. Pero cuando varios grupos, sin ponerse de acuerdo, repiten patrones similares… uno presta atención.

Uno de los planteamientos más curiosos fue el del posible rol del PLD en una eventual segunda vuelta. Algunos visualizan a Gonzalo Castillo como una figura “bisagra”, no necesariamente como candidato para ganar, sino como pieza de negociación dentro de una arquitectura electoral mayor.

Otros ven un escenario donde, si la candidatura oficialista recae en Carolina Mejía, se abriría una ecuación políticamente poderosa. Carolina tiene apellido, estructura, exposición pública y el músculo del hipolitismo detrás.

Y ahí entra otro nombre: David Collado.

Muchos lo ven con buena imagen pública, pero dudan de que pueda consolidarse mientras Hipólito Mejía mantenga su apuesta familiar activa. En política, las lealtades no siempre son racionales; muchas veces son emocionales.

Y las emociones, en el poder, pesan.

También surgió el factor Omar Fernández.

Su crecimiento es innegable. Su imagen conecta con segmentos jóvenes. Tiene narrativa fresca, buena comunicación y apellido políticamente poderoso.

Pero precisamente ahí aparece el dilema.

¿Aceptaría Danilo Medina una alianza estratégica si eso implicara fortalecer al hijo político de Leonel Fernández?

La respuesta que varios de estos interlocutores daban era fría y pragmática: probablemente no.

Sin embargo, sí consideran posible que sectores peledeístas respalden otra figura opositora si el objetivo fuera impedir la llegada de nuevo de Leonel Fernandez al poder en una segunda vuelta electoral.

¿Demasiada especulación?

Tal vez.

Pero así se construye la política: primero como conversación, luego como rumor, después como estrategia… y finalmente como realidad.

Otro elemento que me llamó poderosamente la atención fue su lectura sobre Luis Abinader.

No encontré odio político. Tampoco rechazo visceral.

Encontré decepción.

Muchos sienten que gobernar demasiado pendiente de las redes sociales ha debilitado el ejercicio del liderazgo.

También perciben que mantener figuras con enorme poder administrativo pero poco dinamismo político generó una sensación de parálisis gubernamental.

La frase que más escuché, con distintas variantes, fue contundente:

“El gobierno dejó de gobernar para administrar percepciones.”

Y eso, según ellos, le ha costado terreno político al PRM.

Lo más interesante de todo no fueron los nombres.

Fue el mensaje de fondo.

Estos jóvenes parecen estar empujando discretamente a la vieja clase política hacia el retiro.

No necesariamente por odio.

Sino por agotamiento.

Quieren nuevas caras. Nuevos estilos. Menos caudillismo. Menos guerra de egos heredados. Menos política de los años noventa reciclada para TikTok.

No idealizan a nadie.

Pero sí parecen decir algo muy claro:

“Ya ustedes tuvieron su turno.”

¿Es representativo este grupo? No necesariamente.

¿Es científicamente concluyente? En absoluto.

¿Es políticamente irrelevante? Creo que no.

Porque cuando ciudadanos informados comienzan a hablar así en espacios casuales, lejos de micrófonos y encuestas, significa que algo se está moviendo debajo de la superficie.

El 2028 todavía está lejos.

Pero la conversación ya comenzó.

Y si algo aprendí de estas conversaciones es que la juventud dominicana no está dormida.

Está observando.

Calculando.

Y probablemente preparando factura política.

El tablero se pondrá fascinante.

Porque esta vez, quizás, no decidirán solo los partidos.

Quizás decidirá el cansancio generacional.