Nacionales. Sunday, 18 de October, 2026
Prohibir que equipos haitianos jueguen en RD constituye un peligroso precedente en las relaciones entre ambos países y podría generar controversias con la FIFA, la Concacaf y hasta con Jamaica. Si existen preocupaciones legítimas de seguridad, las autoridades deben establecer protocolos rigurosos, controles de acceso y medidas preventivas, incluyendo la posibilidad de celebrar encuentros sin público cuando las circunstancias lo justifiquen.
Pero prohibir que se realicen partidos de Futbol donde participe Haití es una insensatez que luego podría traer consecuencias negativas para nuestro pais. La soberanía dominicana debe defenderse con firmeza, y también con justicia, equilibrio y prudencia.
No podemos convertir un incidente deportivo en otro motivo de confrontación entre dos pueblos que necesitan aprender a convivir de por vida en una misma isla, separados como estados soberanos pero en cooperación y solidaridad para enfrentar los desafíos comunes. República Dominicana y Haití tienen suficientes problemas históricos, migratorios, económicos y políticos pendientes de solución como para levantar ahora otra frontera en los estadios deportivos. Las fronteras deben separar las jurisdicciones de los Estados, no cerrar los caminos del entendimiento entre sus pueblos, y mucho menos los caminos del deporte.