Opinión. Monday, 01 de June, 2026
Quienes siguen mis artículos saben que soy un apasionado de las ideas de don Juan Bosch —él es, sin dudas, la principal fuente de mi accionar político—, pero mis lectores también saben que soy un curioso seguidor del modelo de desarrollo chino, sobre todo de la consolidación que se viene dando con el liderazgo de Xi.
Es por esa razón que, hace algunos días, estuve pensando en las similitudes que existen en el pensamiento de ambos líderes con relación al liderazgo joven. En ese sentido, comparto un diálogo, evidentemente ficticio, creado por mi imaginación entre Bosch y Xi.
Juan Bosch: Buenos días, camarada Xi. Siento una profunda amistad con el pueblo chino y la verdad es que, analizando la historia desde hace décadas, sabía que serían una potencia económica que podría disputar la hegemonía del mundo. Pero, si bien eso es apasionante, no es precisamente de ello de lo que quiero hablarte.
Xi Jinping: Mis afectuosos saludos, don Juan. Usted es un referente de América Latina; sus obras y su carrera política son de gran satisfacción para nosotros.
Juan Bosch: Bueno, presidente Xi, la verdad es que leyendo su libro Librarse de la pobreza he encontrado algunas coincidencias entre nuestra forma de pensar con relación al liderazgo incipiente de los partidos, del gobierno y de la sociedad en sentido general.
Yo he dicho que:
«Los jóvenes que aspiran a ejecutar su obra de un día para otro se exponen a desencantos dolorosos, pues nada que no tenga sus raíces en el tiempo puede perdurar. Y la única manera conocida de enraizar algo en el tiempo es trabajando».
Eso coincide plenamente con la advertencia que usted hace a los jóvenes en las cuatro abstinencias que deben tener.
Xi Jinping: Así es, querido amigo. Durante una conferencia en marzo de 1990 en el Instituto de Fujian para la Ciencia del Liderazgo, hablé de esas cuatro abstinencias que luego fueron incluidas en el libro al que hace referencia. Pienso que los jóvenes son una gran esperanza para cualquier partido, pero tienen algunas carencias que deben mejorar para lograr la trascendencia política.
En esa ocasión dije que los jóvenes debían tener cuatro abstinencias:
1. La primera abstinencia es impacientarse por obtener éxitos.
2. La segunda abstinencia es ser demasiado obstinado.
3. La tercera abstinencia es hacer cambios impredecibles en la política.
4. Y la cuarta abstinencia es tener más ambición que capacidad.
Como ve, hay puntos coincidentes, sobre todo porque, al igual que usted, pienso que «el desarrollo y el cambio es un proceso gradual» que no se da de la noche a la mañana.
Juan Bosch: Totalmente de acuerdo con usted porque, fíjate, he dicho que: “El que sale a pelear por los demás no debe ir cabalgando sobre la esperanza de cosechar aplausos y vítores nada más”, algo muy parecido a lo que usted se refiere cuando desarrolla la tercera abstinencia.
Xi Jinping: En efecto, cuando les hablé de la tercera abstinencia les advertí que no debían cambiar de postura según lo que digan de ellos; llevarse de las olas a veces no es recomendable. Es bueno saber que para «Servir al Pueblo», que es el fin de nuestro partido, hay que tener una planificación cuidadosa que reduzca el descontento posterior.
Juan Bosch: En fin, Xi, creo que la principal enseñanza que podemos dar a los cuadros jóvenes es que la política, cuando se hace para servir al pueblo y para transformar la sociedad, debe hacerse sobre la base de las ideas colectivas, la paciencia y el respeto entre los diferentes liderazgos del partido.
De manera que los jóvenes deben saber que «cuando se está ante una tarea larga y complicada, es mejor madrugar lo más que se pueda y acostarse solo cuando ya no queden fuerzas para seguir en pie», y eso es lo que requieren nuestros pueblos para mejorar sus condiciones materiales de existencia, ¿comprende?
Xi Jinping: Claro que comprendo, don Juan, y estoy en total acuerdo con usted. Por mi parte, reitero que «el camino a la perfección requiere práctica constante», ya que esta produce el éxito seguro.
Y le dejo con una parte de esta reflexión que planteé en el mismo mes de marzo titulada «La inspiración de ‘Gotas de agua que perforan la roca’:
«Cuando describo mi admiración al contemplar el poder de las gotas perforando la roca, estoy alabando a aquellos que tienen la voluntad de levantarse cada vez que se caen y el carácter moral de sacrificarse por el éxito general. Estoy expresando mi admiración por aquellos que desarrollan un plan sólido y que entonces tienen la tenacidad de verlo hasta el final».
Hasta luego, camarada Juan.
Juan Bosch: Hasta luego, presidente Xi. Creo que nuestros cuadros se llevan grandes aprendizajes.
Por Mihail García