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La paradoja electoral del petrismo en Colombia: crecer sin consolidarse para ganar la primera vuelta, visto desde RD

Opinión. Friday, 05 de June, 2026

Por: Manuel Brito

El resultado del candidato del petrismo en Colombia, Iván Cepeda, deja varias lecturas políticas importantes. La primera es que la izquierda colombiana no fue derrotada, pero tampoco logró consolidar una hegemonía electoral suficiente para ganar en primera vuelta. Y eso, en un contexto donde el candidato oficialista sacó más votos que los que obtuvo Gustavo Petro cuando ganó en 2022, algo más de un millón, es decir de 8 antes ahora 9 millones, revela una realidad contradictoria: el progresismo creció, pero también creció mucho más rápido la reacción conservadora y anti-Petro.

El primer elemento del análisis es que el petrismo sí consolidó una base electoral estructural. Ya no es una fuerza marginal o coyuntural. Haber superado los votos originales de Petro demuestra que existe un bloque social progresista estable: sectores populares urbanos, jóvenes, sindicatos, organizaciones sociales, parte de la intelectualidad y zonas históricamente excluidas. Eso es un cambio histórico en Colombia, un país donde la izquierda durante décadas fue minoritaria y perseguida políticamente.

Sin embargo, el segundo elemento explica por qué no hubo victoria en primera vuelta: el gobierno de Petro llegó desgastado al proceso electoral. Aunque impulsó reformas sociales y abrió debates profundos sobre desigualdad, salud, tierra y paz, también enfrentó problemas serios de gobernabilidad, conflictos internos, confrontación permanente con empresarios, desgaste económico, inseguridad y percepción de improvisación. Una parte del electorado sintió que el cambio prometido avanzó menos de lo esperado o generó demasiada tensión política. Eso activó un voto de reacción.

El ascenso de la derecha radical alrededor de Abelardo de la Espriella no se explica solo por crecimiento ideológico de la ultraderecha, sino por la acumulación de miedo, cansancio y polarización. En América Latina suele ocurrir que cuando una izquierda gobierna con fuerte confrontación política, termina fortaleciendo un voto conservador emocionalmente movilizado.

Otro factor importante fue que la elección se convirtió más en un plebiscito sobre Petro que sobre Cepeda. El candidato oficialista nunca logró desprenderse completamente de la imagen del presidente. En muchos sectores, votar por Cepeda era votar por la continuidad exacta del estilo Petro. Eso limitó su capacidad de conquistar centro político e independientes. La oposición logró instalar la narrativa de “frenar al petrismo”, y eso unificó a muchos sectores de derecha y centroderecha.

También hubo errores tácticos de la izquierda. Aunque finalmente logró cierta unidad, antes del proceso hubo tensiones internas, divisiones y dificultades para ampliar alianzas hacia sectores moderados. La izquierda colombiana todavía tiene problemas para construir una mayoría transversal. Tiene una enorme capacidad de movilización militante, pero dificultades para generar confianza plena en empresarios, clases medias y votantes moderados.

Además, el resultado muestra algo clave: la polarización colombiana se profundizó. Colombia ya no tiene un centro dominante; está entrando en una dinámica de dos bloques fuertes y casi equivalentes. Eso explica por qué, aunque el petrismo creció, no pudo convertirse en mayoría absoluta.

Hay otro aspecto relevante: la abstención. Más de 17 millones de colombianos no votaron. Eso significa que ningún bloque político logró representar completamente el sentimiento nacional. Existe un gran segmento social desencantado, cansado o desconfiado de toda la clase política.

En síntesis, el balance para la izquierda colombiana es mixto:

* Consolidó un voto histórico y estructural.
* Demostró que el progresismo puede mantenerse competitivo incluso gobernando.
* Superó la votación original de Petro.

Pero al mismo tiempo:

* El desgaste del gobierno limitó la expansión electoral.
* La polarización fortaleció una reacción conservadora muy fuerte.
* La izquierda aún no logra conquistar claramente el centro político.
* El “anti-petrismo” se convirtió en una fuerza electoral tan poderosa como el petrismo mismo.

El dato más importante quizás es este: la izquierda colombiana dejó de ser oposición testimonial y pasó a convertirse en uno de los dos grandes polos permanentes del poder colombiano. Y eso, independientemente del resultado final, transforma el mapa político de Colombia para los próximos años.

El autor es periodista/abogado
Titular Secretaría de Aeronáutica Civil FP