Opinión. Monday, 08 de June, 2026
Por: Jeffrey Medina
El pasado 30 de mayo tuve la oportunidad de asistir al concierto de Kany García en Santo Domingo. Más allá de la extraordinaria calidad artística, hubo algo que llamó poderosamente mi atención cuando terminó el evento.
Al momento de salir, miles de personas intentábamos abandonar el área del terreno prácticamente por un mismo punto de salida. No hubo incidentes, no hubo pánico y no hubo una emergencia. Simplemente era el proceso normal de desconcentración de un evento masivo.
Pero mientras avanzaba lentamente entre la multitud, una pregunta comenzó a rondar mi cabeza:
¿Qué hubiera pasado si en ese momento se armaba un rebulú?
Cuando digo rebulú, me refiero a lo que cualquier dominicano entiende perfectamente: una pelea, un alboroto, un rumor de disparos, un incendio, una explosión, una falla estructural o cualquier situación que provoque que cientos o miles de personas intenten salir al mismo tiempo.
La historia nos ha demostrado que muchas tragedias en eventos masivos no ocurren por el incidente inicial, sino por la estampida que se genera después. El miedo puede moverse más rápido que cualquier emergencia.
Por eso, más allá de disfrutar un concierto, un partido de beisbol o cualquier actividad multitudinaria, vale la pena saber qué hacer si alguna vez nos vemos atrapados en una situación de este tipo.
El pánico es contagioso. Cuando una persona corre, otras suelen correr sin saber por qué. Antes de reaccionar, observe. Identifique qué está ocurriendo realmente y evite convertirse en parte del problema.
Intentar avanzar en dirección opuesta a miles de personas puede provocar caídas y lesiones graves. Si la multitud se mueve, desplácese con ella mientras busca una salida lateral o una zona menos congestionada.
En una estampida, caer al suelo es uno de los mayores riesgos. Si tropieza, protéjase la cabeza, gire hacia un costado e intente incorporarse inmediatamente utilizando el impulso de las piernas.
Mantenga los brazos flexionados frente al pecho, como un boxeador. Esta posición ayuda a proteger las costillas y facilita la respiración cuando existe presión de la multitud.
Puertas estrechas, verjas, escaleras y pasillos reducidos suelen convertirse en puntos críticos durante una evacuación. Si identifica rutas alternas, utilícelas.
El celular puede esperar. Los segundos que se pierden grabando una emergencia pueden marcar la diferencia entre salir con seguridad o quedar atrapado.
Si puede ayudar a alguien a levantarse sin comprometer su propia seguridad, hágalo, pero recuerde que un rescatista improvisado que termina lesionado genera una víctima adicional.
Personal de seguridad, bomberos, policías y organismos de emergencia suelen tener mejor información sobre la situación. Escuche las indicaciones y evite propagar rumores.
La mejor salida de emergencia es la que usted identificó antes de necesitarla. Al entrar a cualquier evento masivo, dedique unos segundos a localizar rutas de evacuación y puntos alternos de salida.
Ningún artista, canción o momento vale más que su vida.
Si percibe una situación de riesgo, actúe temprano. Esperar a que todos reaccionen suele ser la peor decisión.
La próxima vez que asista a un concierto, disfrute, cante y viva la experiencia al máximo, pero también dedique unos segundos a observar su entorno porque las emergencias no avisan, y cuando se arma un rebulú, la diferencia entre una anécdota y una tragedia puede depender de decisiones tomadas en apenas unos segundos.
La seguridad no comienza cuando ocurre la emergencia. Comienza mucho antes, cuando decidimos estar preparados.