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Capablanca y la política: La Ciencia del Jaque Mate en la Partida Electoral de la FP en el 2028

Opinión. Thursday, 11 de June, 2026

Por: Manuel Brito

En el ajedrez aprendí muy bien y valoro al máximo el aprendizaje, y es que no gana necesariamente quien tiene más piezas sobre el tablero, sino quien mejor comprende las reglas, administra el tiempo, anticipa los movimientos del adversario y aprovecha cada oportunidad que se presenta. La política electoral no es muy diferente. Cada decisión, cada alianza, cada mensaje y cada acción forman parte de una estrategia mayor cuyo objetivo final es alcanzar la victoria.

En el escenario electoral dominicano, el gobierno juega desde la ventaja que le otorga el ejercicio del poder, pero la oposición dispone de la oportunidad de observar, evaluar y responder a cada movimiento. Como en una partida de ajedrez, al igual que en política, los errores estratégicos pueden ser costosos, mientras que la paciencia, la disciplina y la capacidad de anticipación suelen marcar la diferencia entre el triunfo y la derrota.

Para la Fuerza del Pueblo, el desafío no consiste únicamente en contar con dirigentes, estructuras o simpatizantes, sino en saber mover cada pieza en el momento oportuno. La construcción de una visión de país, la conexión con las demandas ciudadanas, el fortalecimiento organizativo y la capacidad de interpretar el sentimiento social son elementos que pueden convertir una posición favorable en una mayoría electoral.

Las grandes partidas de ajedrez se ganan pensando varias jugadas por adelantado. Del mismo modo, las elecciones no se conquistan con una acción aislada ni con una coyuntura momentánea. Se ganan mediante una secuencia coherente de decisiones inteligentes, capaces de transformar las oportunidades en victorias y las amenazas en fortalezas. Es aquí donde todo el liderazgo de la Fuerza del Pueblo, en especial la Dirección Política y la Dirección Central, junto con sus direcciones medias y de bloques, tienen que valorar y reflexionar profundamente sobre la importancia de ir al mismo ritmo, acompañando en la acción y el trabajo en la calle al presidente Leonel Fernández, quien está a la altura de las circunstancias, cumpliendo al 100 % con su papel, y no dar mínimas señales de que el partido como organización va por un lado, sus dirigentes principales por otro y el líder llevando adelante la luz de la antorcha iluminando el camino. Por ello, nuestra agenda de trabajo tiene que verse y sentirse unificada alrededor del Sistema Integral de Metas, con cinco principales ejes para las grandes metas orientadas por la Dirección Política: organización, electoral, finanzas, comunicación y formación política.

La historia política demuestra que los pueblos suelen premiar a quienes mejor interpretan el momento histórico que viven. Por ello, la clave para cualquier fuerza opositora consiste en comprender las reglas del juego democrático, actuar con visión estratégica y construir la confianza necesaria para que la ciudadanía le entregue la responsabilidad de gobernar. En política, como en el ajedrez, el triunfo pertenece a quien sabe leer el tablero completo y ejecutar con precisión cada movimiento hasta alcanzar el jaque mate electoral.

Es decir, que si se buscara una analogía ajedrecística para la situación política dominicana de cara a 2028, probablemente el parentesco más cercano no sería una partida específica, sino una posición estratégica conocida en el ajedrez: jugar desde una posición de iniciativa frente a un rival que posee las ventajas materiales y posicionales del momento.

La Fuerza del Pueblo podría compararse con un jugador que no tiene el turno inicial ni el control completo del tablero, pero que cuenta con piezas bien desarrolladas, experiencia y capacidad para explotar errores del adversario.

En esta lógica, la clave no sería buscar un ataque desesperado, sino construir gradualmente una posición sólida, firme, coherente y constante; controlar el centro político, ampliar alianzas con el pueblo organizado de abajo hacia arriba y esperar los momentos en que el partido gobernante muestre desgaste o vulnerabilidades, incluso provocándoselas. En ajedrez, muchas partidas se pierden no porque un jugador sea inferior, sino porque quien tiene ventaja se confía y deja espacios para una combinación ganadora; esto ocurre también en la política.

Históricamente, una analogía interesante podría encontrarse en las partidas de José Raúl Capablanca, quien fue uno de los más grandes ajedrecistas de todos los tiempos y una de las figuras más brillantes en la historia del ajedrez de origen cubano. Capablanca rara vez apostaba por ataques espectaculares; prefería acumular pequeñas ventajas, mejorar la posición de cada pieza y esperar el error del contrario. Trasladado a la coyuntura política actual, esto significaría fortalecer la estructura partidaria, ampliar la base social, presentar propuestas creíbles y mantener una presencia constante ante la opinión pública hasta que las condiciones electorales permitan convertir esa ventaja acumulada en victoria.

En términos estrictamente electorales, la partida ideal para una oposición que aspira a ganar en 2028 con el presidente Leonel Fernández sería aquella en la que logre tres objetivos simultáneamente:

1. Mantener un liderazgo unificado.
2. Conectar con el descontento o las demandas de la población, que son muy amplias.
3. Convencer a los votantes indecisos y a casi un millón de nuevos electores, que votarán por primera vez, de que representa una alternativa de gobierno más eficaz.

Como en el ajedrez, el “jaque mate” no suele ser una jugada aislada; es el resultado de una estrategia desarrollada durante toda la partida, incluso de un cúmulo de pequeñas victorias trabajadas, como el cirujano lo hace con el bisturí al operar a su paciente. La pregunta decisiva para cualquier fuerza política no es qué pieza tiene hoy, sino si está colocando sus piezas en las casillas correctas y en el momento correcto para cuando llegue la hora decisiva de la elección: jaque mate. ‎