Opinión. Tuesday, 02 de June, 2026
La enseñanza y la experiencia que brinda el contacto directo con el pueblo constituyen la guía más auténtica sobre lo que debe hacerse o evitarse en la dinámica de un proyecto político. Por ello, resulta imprescindible mantener de manera permanente la cercanía con la gente, escuchar sus necesidades, interpretar sus sentimientos y caminar junto a sus aspiraciones, porque es en el pueblo donde nace la verdadera orientación del liderazgo y la legitimidad de toda acción política.
Ese contacto permanente con el pueblo es la brújula que, como al velero en alta mar, va indicando el rumbo correcto hacia los objetivos. Es avanzar como quien sube una escalera escalón por escalón, con firmeza, con paciencia y con claridad de propósito hasta alcanzar la meta.
El contacto directo con la gente representa el levantamiento real y auténtico de los pasos que deben darse o evitarse para caminar sobre tierra firme hacia los objetivos políticos y sociales. Porque es en la voz del pueblo donde se encuentran las señales más precisas de la realidad, las necesidades y las aspiraciones colectivas.
Ya lo decía el propio Juan Bosch: las mejores enseñanzas y las mejores ideas nacen del pueblo, nacen de un hijo común del pueblo. Y es precisamente esa conexión sincera con la gente la que fortalece el liderazgo, le da legitimidad y lo convierte en instrumento verdadero de transformación social.
Por todo esto, la dirigencia a todos los niveles de la Fuerza del Pueblo debe comprender que este tramo de “España Boba” que vive el gobierno, producto de no tener aún definido un candidato presidencial, representa una oportunidad estratégica para ganar tiempo político y avanzar de manera permanente, sistemática y organizada en el fortalecimiento de la estructura partidaria y el vínculo directo con la población.
Este es el momento de acompañar al pueblo en cada una de sus necesidades, de organizarlo y consolidarlo en cada sector social: mujeres, juventud, cultos, campesinos, profesionales, comerciantes de las PYMES, motoconchistas, sindicatos y todos los sectores empresariales y comunitarios. Es tiempo de construir una agenda de presencia continua en las comunidades, de crecimiento organizado y de seguimiento político permanente.
La Fuerza del Pueblo no puede esperar a que el partido de gobierno escoja su candidato y coloque a su disposición no solo los recursos del Estado, sino también toda la estructura de poder e influencia que históricamente ha acompañado los procesos electorales en el país. Precisamente por eso, este primer tramo debe ser utilizado para avanzar, crecer y consolidar una fortaleza política y social tan amplia que cualquier acción posterior encuentre a la organización posicionada de manera irreversible en el sentimiento popular.
Eso obliga a toda la dirigencia de la Fuerza del Pueblo a actuar con visión estratégica, disciplina y sentido de oportunidad, porque la coyuntura política favorece el crecimiento y permite alcanzar niveles importantes de consolidación.
Todo esto se explica en una realidad evidente: el pueblo muestra simpatía y respaldo hacia el doctor Leonel Fernández y hacia la Fuerza del Pueblo. Ese respaldo se refleja en cada jornada de crecimiento y organización. Se percibe cuando los ciudadanos abren las puertas de sus hogares, aun en medio de las preocupaciones por la delincuencia, porque identifican en las calles al partido del doctor Leonel Fernández.
También se expresa en la cantidad de personas que voluntariamente entregan sus datos, su disposición de trabajo y su compromiso para organizarse, participar y votar con el objetivo de producir un cambio político y abrir paso al retorno del doctor Leonel Fernández para encabezar una nueva etapa de desarrollo nacional.
Es precisamente sobre esa base popular, social y organizativa que debe diseñarse y ejecutarse la acción estratégica permanente de toda la dirección de la Fuerza del Pueblo en cada rincón del país.
El autor es periodista/Abogado
Titular Secretaría de Aeronáutica Civil FP
Por Manuel Brito