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Matrícula 2009-7115 vs. orden de arresto 2026 – AJ0070342

Opinión. Tuesday, 29 de September, 2026

Al observar el caminar, el corte de pelo, la vestimenta, los gestos y el tono al hablar de la mayoría de los jóvenes de nuestros barrios, parece ser como si todos fueran a la misma escuela a estudiar para asumir esas características.

La situación se complica cuando usted le escucha hablar, con una jerga imposible de entender para alguien que haya estado alguna vez cerca del idioma de Cervantes.

Los términos favoritos de estos jóvenes, yo no me atrevo a repetirlos, no sé si son originales de ellos, pero sé que los urbanos son propulsores importantes; ahora bien, hay algunos que son menos indecentes que yo podría mencionar en un breve ejercicio de memoria.

Desconozco si en su vocabulario hay algún término o verbo que utilicen correctamente, pues no lo hemos escuchado y parece ser que se sienten orgullosos de sus deficiencias, porque no creo que sea una manifestación organizada contra el uso correcto de las palabras.

Esa representación de nuestra juventud, en un pasado no tan lejano como para no estar en la memoria de la mayoría de la población, la preocupación era estudiar, leer un libro, ser parte de un club deportivo y cultural, la actividad política y ser un ejemplo para la sociedad.

El cambio fue paulatino, pero frente a cada práctica social descontrolada, la mayoría de las veces foráneas, la sociedad fue permisiva y silenciosa, lo que permitió que se siguiera subiendo el tono hasta llegar a ser lo que somos sin que se vislumbre una intención de frenar.

Como resultado, hoy vemos cómo cada día jovencitos que apenas salen de la niñez y con sus reemplazos ensayando en los barrios, mueren cada día o son apresados, y la sociedad aplaude eso como si fuera inocente; somos todos, unos más que otros, los que estamos masacrando a esos muchachos.

La sociedad, con mayor culpa entre quienes han ostentado poder político y económico, desde siempre ha negado a los de abajo acceso a la educación, salud, cultura, oportunidades, entre otras necesidades o aspiraciones, que en la medida que avanza el tiempo, con las nuevas opciones que ofrece la humanidad, se siguen profundizando las necesidades y es lo que va dejando como herencia a las nuevas generaciones.

A una parte importante de la población se le ha convencido de que estudiar no vale la pena; esta aseveración encuentra asidero en los bajos salarios y falta de espacios para muchos profesionales, versus que ejerciendo cualquier oficio para el que no haya que estudiar se produce más; esto incluye desde pedir en las calles, limpiar vidrios, “echarle el ojo a un vehículo”, hasta atracar, robar o vender sustancias ilegales.

Tenemos que mejorar el sistema educativo, para un buen profesional siempre hay buen espacio. No basta un título, emprender no es malo, adelante, pero para quienes han escogido el camino fácil, nunca usted ha visto ni creo que verá que el joven Fulano de tal, matrícula 2009-7115, murió en un intercambio de disparos en medio de un atraco; es muy feo y triste, ver que al joven Sutano con la ficha 2026-AJ0070342 se le entregue para evitar consecuencias mayores, que la mayoría de las veces provoca el desafortunado título: lo pusieron en 29.

¿Hasta cuándo será? Nuestros políticos, empresarios, jueces, policías y las familias tienen la palabra.


Por Charlie Núñez