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Carta pública al ministro de Turismo, David Collado

Opinión. Thursday, 08 de October, 2026

CARTA PÚBLICA AL MINISTRO DE TURISMO, DAVID COLLADO

Señor
David Collado
Ministro de Turismo de la República Dominicana

Es necesario hacer una precisión histórica frente a cualquier relato que pretenda presentar el extraordinario crecimiento del turismo dominicano como si hubiera comenzado con usted en el 2020. El turismo dominicano no comenzó con ningún ministro ni con ninguna administración reciente. Lo que hoy permite a la República Dominicana recibir millones de visitantes, atraer miles de millones de dólares en inversiones y proyectarse como uno de los principales destinos del Caribe es el resultado acumulado de décadas de legislación, infraestructura, conectividad aérea, promoción internacional, inversión pública y privada, institucionalidad y construcción de confianza en los mercados internacionales. Y dentro de esa historia, los 20 años últimos de esta historia correspondientes a los gobiernos de Leonel Fernández y Danilo Medina constituyen una etapa fundamental. No ahora como se quiere vender y proyectar.

La promoción turística internacional es importante, pero la promoción por sí sola no crea un destino. Para vender la República Dominicana al mundo era necesario construir previamente las condiciones que usted encontró que permitieran recibir al visitante: carreteras, aeropuertos, puertos, hoteles, agua, energía, infraestructura sanitaria, seguridad, patrimonio, conectividad aérea y seguridad jurídica para la inversión. Durante los gobiernos de Leonel Fernández se desarrolló una extraordinaria plataforma de infraestructura que permitió conectar y consolidar los principales polos turísticos del país, incluyendo la Autopista del Coral, la Autopista Santo Domingo–Samaná, el Bulevar Turístico del Atlántico, la Autovía del Este, las conexiones San Pedro–La Romana, las circunvalaciones, las obras hacia Puerto Plata y la infraestructura proyectada hacia Miches y otros destinos emergentes.

Durante los gobiernos de Danilo Medina esa plataforma también fue ampliada y profundizada mediante nuevas carreteras y corredores turísticos, infraestructura en el Este, Puerto Plata, Miches, Barahona y otros territorios; se impulsó el desarrollo de Ciudad Colonial, el turismo cultural y patrimonial, el ecoturismo, nuevos destinos del Sur, proyectos como Puntarena y Ocoa Bay y la recuperación de Puerto Plata, mientras la construcción de Amber Cove fortaleció extraordinariamente el turismo de cruceros. De esta manera, el país pasó de una estrategia concentrada fundamentalmente en los destinos tradicionales a una política complementaria de diversificación territorial de la oferta turística, incorporando nuevos polos y modalidades de turismo.

También existe una base legal que no puede ser borrada de la historia. La Ley 158-01, promulgada en 2001, creó el régimen fundamental de incentivos al desarrollo turístico y CONFOTUR; posteriormente, durante el gobierno de Leonel Fernández, se produjeron modificaciones a ese marco y, durante el gobierno de Danilo Medina, la Ley 195-13 modificó nuevamente la Ley 158-01, ampliando y adecuando los incentivos para atraer capital nacional y extranjero. A esto se agregó el Decreto 372-14, que reglamentó la aplicación de ese régimen. Es decir, ministro Collado, antes de la actual administración ya existía un andamiaje jurídico diseñado para generar seguridad al inversionista, estimular nuevos proyectos y convertir el turismo en una política permanente de desarrollo nacional.

La promoción internacional tampoco nació en 2020. Durante décadas, la República Dominicana participó en ferias internacionales, en las que participamos en varias estando nosotros en el IDAC como subdirector, desarrolló relaciones con operadores turísticos, líneas aéreas, cadenas hoteleras, agencias de viajes e inversionistas y construyó progresivamente una marca reconocida en Estados Unidos, Canadá, Europa, América Latina y otros mercados emisores. Cuando hoy se promocionan Punta Cana, La Romana, Bayahíbe, Puerto Plata, Samaná, Santo Domingo, Miches o el Sur, se está promocionando un país que ya posee reconocimiento y credibilidad internacional como destino de décadas atrás. La promoción actual puede sumar y fortalecer ese posicionamiento, pero no puede presentarse y proyectarse como la panacea, como si hubiera creado desde cero la reputación turística de la República Dominicana con su llegada al Ministerio de Turismo.

Y hay otro elemento fundamental que no puede quedar fuera: la Aviación Civil, que no solo conozco, sino lo que vivimos siendo parte presencial directa de algunos de estos procesos. Y es que no existe turismo internacional de gran escala sin transporte aéreo seguro por ser lo más seguro, rápido y usado en el mundo interconectado de hoy, confiable y compatible regulado con los estándares internacionales. Durante 14 años la República Dominicana permaneció bajo Categoría 2 en la evaluación de seguridad operacional de la FAA de Estados Unidos, situación que constituía una limitación estratégica para el desarrollo de la aviación comercial dominicana. Durante el gobierno del presidente Leonel Fernández se produjo un proceso de transformación y fortalecimiento del sistema de Aviación Civil que incluyó la aprobación de la Ley 491-06 de Aviación Civil, la adecuación normativa e institucional y el fortalecimiento de la supervisión de la seguridad operacional, proceso que condujo a la recuperación de la Categoría 1 de la FAA de EE. UU.

Conviene precisar técnicamente que la Organización de Aviación Civil Internacional -OACI- establece los estándares y prácticas recomendadas internacionales de seguridad operacional, mientras que la FAA, mediante su programa IASA, evalúa la capacidad de las autoridades de aviación civil de otros Estados para cumplir con los estándares aplicables a la supervisión de la seguridad operacional. Por eso, recuperar la Categoría 1 no fue simplemente un asunto aeronáutico: fue también una condición estratégica para el turismo porque a partir ya de esa condición podían ingresar aeronaves de matrículas dominicanas tanto a EE. UU., Europa y a todo el mundo. El visitante internacional llega fundamentalmente por vía aérea, y un país que aspira a ser un destino turístico mundial necesita sí o sí garantizar conectividad, seguridad operacional y reconocimiento internacional de su sistema de aviación. Sin esa base, el crecimiento turístico habría enfrentado una barrera estructural. Fuera hoy otra historia que contar.

Los resultados de los gobiernos de Leonel Fernández y Danilo Medina tampoco pueden reducirse a una lista de carreteras. Hubo inversión pública, inversión extranjera, construcción y remodelación de hoteles, nuevas habitaciones, recuperación de destinos, infraestructura urbana, desarrollo de cruceros, patrimonio cultural, ecoturismo, promoción internacional y generación de confianza para los inversionistas. Por ejemplo, el Gobierno reportó decenas de millones de visitantes acumulados, miles de nuevas habitaciones, hoteles construidos y remodelados y miles de millones de dólares de inversión extranjera vinculada al turismo. Son datos que forman parte de la evolución objetiva de la industria y deben ser considerados cuando se analiza su crecimiento.

Por eso, señor ministro, cuando hoy se habla de los 20 millones de turistas que recibe la República Dominicana y del extraordinario posicionamiento internacional alcanzado por el país, la pregunta correcta no es quién pretende presentarse como el «padre» o fundador del turismo dominicano. La pregunta correcta es: ¿qué recibió cada gobierno?, ¿qué encontró?, ¿qué agregó?, ¿cuánto invirtió?, ¿qué nuevas leyes aprobó?, ¿qué infraestructura construyó?, ¿cuánta inversión privada generó?, ¿cuántas habitaciones incorporó?, ¿qué nuevos destinos desarrolló?, ¿inversión de plataforma estratégica de promoción internacional y qué plataforma dejó preparada para el gobierno siguiente? Esa es la forma seria de medir una política de Estado.

Reconocer los aportes de la actual administración no exige borrar la historia, de la misma manera que reconocer las obras de los gobiernos anteriores no significa desconocer lo que posteriormente se haya construido. El turismo dominicano es demasiado importante para convertirlo en patrimonio y oportunismo personal politiquero de un ministro. Es una política de Visión de Estado construida durante décadas. Las carreteras, los aeropuertos, los puertos, las leyes de incentivos, la institucionalidad turística, la promoción internacional, la inversión privada, la recuperación de la Categoría 1 de la aviación civil y la consolidación de los grandes destinos son eslabones de una misma cadena histórica.

El verdadero mérito de una administración no consiste en atribuirse lo que otros construyeron, sino en recibir una plataforma, reconocerla, ampliarla, mejorarla y dejar una plataforma todavía más sólida para quienes vienen después. La República Dominicana puede y debe sentirse orgullosa de haber construido, durante varias generaciones, una de las principales industrias turísticas del Caribe. Por eso, señor David Collado, la historia debe contarse completa y no solo una parte para en ese lomo del camello montar un proyecto político presidencial que es lo que ha ocurrido con usted: el turismo dominicano no nació en 2020; se construyó durante décadas, y los gobiernos de Leonel Fernández y Danilo Medina dejaron una parte sustancial de la infraestructura, la legislación, la institucionalidad, la conectividad, la promoción y la credibilidad internacional sobre las cuales hoy continúa desarrollándose. Los hechos, porque dato hace mucho que mató relato.

Sin otro particular,

Atentamente,

𝓜𝓪𝓷𝓾𝓮𝓵 𝓑𝓻𝓲𝓽𝓸
𝓐𝓫𝓸𝓰𝓪𝓭𝓸 / 𝓟𝓮𝓻𝓲𝓸𝓭𝓲𝓼𝓽𝓪
𝓣𝓲𝓽𝓾𝓵𝓪𝓻 𝓭𝓮 𝓵𝓪 𝓢𝓮𝓬𝓻𝓮𝓽𝓪𝓻í𝓪 𝓭𝓮


Por Manuel Brito