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Santo Domingo Este: Vivir entre el caos y la esperanza

Opinión. Thursday, 08 de October, 2026

La verdad es como el corcho


Santo Domingo Este es el municipio más grande de la República Dominicana, lleno de gente trabajadora y con deseos de progresar.

Pero para muchos de sus residentes la vida diaria también significa enfrentarse a un gran desorden y a una sosobra permanente con la delincuencia motorizada ejecutando sus atracos a diario, que nos parece haberse vuelto parte de la rutina, entre otros males como: acumulación de basuras por doquier, contenedores repletos y desbordados, calles deterioradas, tapones por falta de organización tanto con las guaguas del concho como con los motoconchos.

El problema no es que el municipio crezca, crecer y desarrollar debería de ser una señal de oportunidades para la gestión municipal.

El gran desafío que presenta el problema del municipio es crecer sin planificación, sin ordenar el tránsito, la recogida de desechos sólidos, la seguridad, la iluminación, el cuidado de los espacios públicos como las aceras peatonales, y asegurar que los servicios básicos mínimos lleguen de manera oportuna a las comunidades.

Cuando estos servicios se descuidan, el resultado lo pagan los ciudadanos con tiempo perdido, incomodidad y una menor calidad de vida diferente de la que se prometió en campaña.

El caos se nota y se siente a diario cuando se traslada a su lugar de trabajo o estudio; de igual manera, a cualquier diligencia normal, esto se convierte en una prueba de paciencia.

También el mismo desorden se observa cuando los munícipes no pueden caminar por algunas aceras y espacios comunes por el descuido y la ocupación por talleres improvisados, frituras, entre otros obstáculos o productos por falta de organización municipal.

No se trata de exagerar, sino de reconocer que en Santo Domingo Este tenemos problemas persistentes y, por demás, en lo que va de la gestión actual, dirigida por Dio Astacio, se han manejado más de 6 mil millones de pesos sin mostrar una obra de gran relevancia aún todavía que pueda llenar las expectativas de la municipalidad, por lo que se requieren respuestas.

Las autoridades municipales tienen el deber y compromiso de establecer prioridades, rendir cuentas con responsabilidad y transparencia para ofrecer soluciones visibles a la problemática principal que es la basura.

La planificación municipal no puede limitarse a reaccionar cuando una situación se agrava por falta de mantenimiento, de ahí tiene que surgir una constante coordinación y comunicación entre los municipes y las instituciones responsables.

Y cuando se anuncien medidas o realizaciones para algún problema, así la gente pueda comprobar que se está haciendo, qué se terminó y que falta por hacer.

Los munícipes también tienen que asumir responsabilidades: respetar las normas , cuidar los espacios compartidos y denunciar con responsabilidad sus problemas que afecten sus sectores sin ver colores o interés de partidos políticos.

Pero tenemos que entender que la participación ciudadana no puede ni sustituir el trabajo de las autoridades para las cuales fueron electas.

Deben complementarse : conectando con la comunidad , escuchar sus necesidades, y tomar en cuenta sus reclamaciones como parte del interés común.

El municipio Santo Domingo este no está condenado al caos y al desorden; tiene comunidades con voluntad de desarrollo, personas con gran capacidad de emprendimiento por ver el municipio que merecemos.

Para aprovechar y sacar beneficios a esas condiciones hay que dejar de normalizar el caos.

El municipio y su municipalidad necesitan menos excusas, más transparencia y más planificación, menos promesas generales y más resultados que se noten en las calles y en la vida de la gente.

Porque vivir en Santo Domingo Este no debería ser acostumbrarse al caos y el problema debería significar tener la oportunidad y esperanza de construir y cambiar el municipio que merecemos.

¿Hasta cuándo vamos a ser cómplices de aceptar como normal lo que merece una solución?.


Por Elías Rodríguez Rodríguez