Opinión. Thursday, 23 de July, 2026
Por: Angel Sención
Porque estoy convencido de que el verdadero cambio de una sociedad comienza desde el lugar donde vivimos, desde nuestros barrios, nuestras comunidades y nuestros municipios.
Si logramos avanzar de manera integral en áreas fundamentales como la educación, la seguridad, el medio ambiente, el ordenamiento territorial, la convivencia y el desarrollo social, estaremos contribuyendo a cambiar no solo nuestras ciudades, sino también la mentalidad con la que construimos nuestro futuro.
Un municipio que funciona correctamente puede convertirse en un ejemplo para otros. Cada territorio tiene sus propias necesidades, pero cuando existen planificación, organización y voluntad de trabajar, las buenas prácticas pueden convertirse en modelos que otros municipios adapten a su realidad.
Por eso debemos darle al gobierno municipal el valor y la importancia que realmente merece. La gestión municipal está directamente relacionada con nuestra vida cotidiana: el manejo de los residuos, los espacios públicos, el ordenamiento territorial, el medio ambiente, la convivencia y muchos otros aspectos que impactan directamente a nuestras familias.
Como jóvenes, también tenemos el deber de conocer las herramientas legales que nos permiten entender y exigir una mejor gestión pública. Entre ellas se encuentran dos leyes fundamentales:
La Ley 176-07, que regula el funcionamiento de los ayuntamientos y municipios de la República Dominicana. Su propósito es establecer las competencias, responsabilidades y mecanismos de organización de los gobiernos locales, promoviendo una gestión municipal más cercana, participativa y orientada al desarrollo de nuestras comunidades.
La Ley 64-00, General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, establece las bases para proteger nuestro medio ambiente y garantizar el uso sostenible de nuestros recursos naturales. Su importancia está en que nos recuerda que el desarrollo no puede construirse destruyendo nuestro entorno, sino buscando un equilibrio entre crecimiento, bienestar y protección de la naturaleza.
Pero este compromiso no puede quedarse para el futuro.
El presente debe ser el punto de partida que nos acerque al futuro que queremos construir.
Debemos comenzar ahora. Con educación, con participación, con planificación y, sobre todo, con amor por nuestras comunidades y por nuestra gente.
Y en el centro de todo este proceso debe estar la familia, porque una sociedad que quiere avanzar necesita familias fortalecidas, jóvenes con oportunidades y ciudadanos comprometidos con su entorno.
Mi visión es que la juventud no sea vista únicamente como el futuro, sino como una fuerza activa del presente, capaz de aportar ideas, asumir responsabilidades y participar en la construcción de soluciones.
Porque cuando una generación decide involucrarse, prepararse y trabajar por su comunidad, el cambio deja de ser una promesa y comienza a convertirse en una realidad.
El futuro no se hereda. Se construye!
Ángel Sención
Juventud con Visión de Desarrollo