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Carta pública al presidente Luis Abinader

Opinión. Monday, 07 de September, 2026

EL PRESIDENTE QUE GOBERNÓ COMO SI NO FUERA A VIVIR AQUÍ DESPUÉS DEL PODER

Señor Presidente:
Usted llegó al poder prometiendo una nueva forma de gobernar: más institucionalidad, transparencia, eficiencia, seguridad, bienestar y oportunidades.
Ocho años después, la pregunta que queda no es cuántas obras inauguró ni cuántos discursos pronunció.
Es mucho más incómoda:
¿Qué República Dominicana deja?
Porque gobernar no es administrar ocho años. Gobernar es transformar un país para que esa transformación sobreviva al gobernante.
Y ahí está su principal deuda.
La seguridad sigue siendo una preocupación nacional. El costo de la vida golpea a las familias. La educación continúa arrastrando enormes deficiencias. La salud, el transporte, la vivienda, el empleo de calidad y la institucionalidad siguen esperando soluciones estructurales, a pesar de que en su gobierno los términos billones y trillones han sido famosos en el mundo de recaudar y presupuestar, que no existían en el diccionario contable y financiero del Estado dominicano y sin ninguna obra importante en todo el país con lo recaudado y lo tomado prestado.
Pero hay algo que nos preocupa todavía más que las promesas incumplidas, señor Presidente, la mayor sorpresa no está solo en las promesas incumplidas ni en el deterioro de áreas fundamentales de las políticas públicas que están peores como las encontró. Está en lo que se percibe y se rumorea alrededor del poder: funcionarios, empresarios, amigos y personas ajenas o de la estructura de su partido que, según se comenta, estarían ejerciendo una influencia que parece colocarse por encima del interés nacional. Y esto resulta particularmente grave porque contradice la imagen que muchos —incluso quienes nunca simpatizamos con usted ni con el PRM— nos formamos de Luís  Abinader antes de llegar a la Presidencia. Si siquiera una parte de esos rumores fuera cierta, estaríamos ante una degradación del poder público y de las finanzas que debería avergonzarnos como sociedad y que cuesta encontrar, con esas características, incluso en los períodos más oscuros de nuestra historia porque la percepción que se lee que en cada acción se percibe un gran negocio.
Usted puede exhibir carreteras, hospitales, viviendas, inversiones y estadísticas, que incluso hasta eso es muy poco.
Pero el cemento se inaugura; las transformaciones permanecen como legado de Estado.
La historia no juzgará su gobierno por la cantidad de fotografías de inauguraciones ni por promesas incumplidas, sino por aquello que haya cambiado realmente la vida de los dominicanos.
Por eso esta carta no pretende negar lo que su Gobierno ha hecho.
Pretende preguntarle por lo que no hizo y que tanto insistió en prometer para fallar.
_¿Dónde está la gran transformación que prometió?_
_¿Dónde está el Estado más eficiente?_
_¿Dónde está la educación que prepara a nuestros hijos para el futuro?
_¿Dónde está la seguridad que permita a una familia vivir sin miedo?
_¿Dónde está el crecimiento convertido en bienestar, aunque fue 2.1%, menos que el histórico de 5%?_
_¿Dónde está el legado?_
Usted está gobernando como si el 16 de agosto de 2028 fuera simplemente el final de un período presidencial.
Pero ese día comenzará algo más importante: el juicio de la historia a su legado.
Y hay una frase que resume el sentimiento que deja su administración:
Luis Abinader ha gobernado, en demasiados aspectos, como si no fuera a vivir aquí después del poder.
Pero tendrá que vivir aquí, suponemos.
Y tendrá que convivir con el país que deje, viéndole la cara a su gente, que ya hasta le irrespetan en redes y otros medios, que no debemos justificar con la figura presidencial de cualquier país.
Por eso abrimos desde ahora el *EXPEDIENTE DEL LEGADO 2020–2028*. Y no nos referimos a un juicio legal, sino al juicio de la propia historia, a lo que dejará como legado país.
No con propaganda.
No con discursos.
No con fotografías.
Sino con cinco preguntas:
PROMESA. DECISIÓN. RESULTADO. COSTO. LEGADO.
Porque al final, señor Presidente, la pregunta no será qué construyó para su Gobierno.
Será:
¿QUÉ DEJÓ CONSTRUIDO PARA LA REPÚBLICA DOMINICANA COMO LEGADO?
Esa respuesta ya no la dará usted.
La dará la historia, porque la verdad es que yo no sé otro, pero usted a mí, como dominicano, me ha sorprendido su personalidad y las cosas ocurridas en su forma de gobernar.
𝓗𝓪𝓼𝓽𝓪 𝓾𝓷𝓪 𝓹𝓻ó𝔁𝓲𝓶𝓪 𝓮𝓷𝓽𝓻𝓮𝓰𝓪, 𝓼𝓲 𝓓𝓲𝓸𝓼 𝓵𝓸 𝓹𝓮𝓻𝓶𝓲𝓽𝓮. !!!
*Sin otro particular*
𝓜𝓪𝓷𝓾𝓮𝓵 𝓑𝓻𝓲𝓽𝓸
𝑨𝒃𝒐𝒈𝒂𝒅𝒐/*Periodista*