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El PRM y sus herencias

Opinión. Tuesday, 19 de May, 2026

Por: Pablo McKinney

En 2024, uno recomendó al PRM elegir a Luis Abinader como presidente de la organización en 2026, cuando comienzan a echarse las palomas, y los mandatarios se enfrentan al desafío de “bajarse del tigre”.

Mezquindades políticas aparte, el país reconoce el talante democrático del presidente Abinader en temas como la relativa independencia del Ministerio Público en los asuntos de la corrupción administrativa. No era parte de nuestra cultura política, que un jefe del Estado se despojara de su derecho constitucional de influir DIRECTA -y a veces vulgarmente- en las decisiones importantes del Ministerio Público. Otra demostración de ese carácter ha sido negarse a intentar modificar la Constitución para poder reelegirse. ¡Hagan memoria! Y recuerden a Monterroso dominicanizado: “Cuando el dinosaurio del autoritarismo caudillesco que promueve la corrupción despertó, ya Uds. estaban aquí”.

Es por esto que no acaba uno de entender la decisión de la Dirección Ejecutiva PRM, que lidera Abinader, de someter a la Convención Nacional la propuesta de “postergar un año más la dirección nacional de la organización, y dos años las demás estructuras dirigenciales territoriales y sectoriales”, que serían escogidas el próximo mes. En su comunicado, la dirección reconoce la tensión interna y propone “la vía institucional para resolverla” ¿?, con el débil argumento de que ahora “su prioridad es afrontar los importantes desafíos económicos, sociales y del contexto internacional que impactan al mundo y a nuestra región», como si este gobierno no hubiese vivido de desafío en desafío, entre el Covid, Ucrania, lluvias de noviembre, el destape del narco, y más recientemente un Nerón anaranjado forzando al país a obedecerlo, y vomitándole encima por interpósita persona, dama, o procónsul.

El PRM debe demostrar al país que, institucionalmente, ya viste pantalones largos. En sus primarias, el partido gubernamental (si quiere seguir siéndolo) debe superar el “Dilema Juan Lockward”, que se refiere al impasse de dos precandidatos presidenciales: Uno dice que ya ganó, y el otro, -vistas las encuestas, sondeos y conversados desde abril de 2021-, no puede perder. Esto sería un desafío mayor si se demostrara, como se teme, que la organización ha heredado la vocación fratricida de su Alma Mater, el PRD, y de su hermano mayor, el PLD, aquello de morirse de éxitos, ahíto ya de tanto ganar siempre, que tanto le advertí. En fin, que las falencias de la democracia se resuelven con más democracia y no con menos.