Opinión. Monday, 21 de September, 2026
Una denuncia social para despertar a la sociedad dominicana
Hay algo que como sociedad tenemos que comenzar a decir con claridad: estamos criando generaciones cada vez más conectadas, pero no necesariamente más preparadas para enfrentar la realidad.
Nuestros jóvenes tienen un teléfono en la mano, acceso a millones de contenidos y una ventana abierta al mundo entero. Pero, al mismo tiempo, muchos están perdiendo espacios fundamentales para desarrollar la imaginación, la creatividad, la disciplina, la convivencia y el sentido de comunidad.
Y esto debería preocuparnos.
Porque mientras las redes sociales venden una vida basada en dinero, vehículos, fiestas, ropa, viajes y apariencias, una parte de nuestra juventud está creciendo bajo una presión silenciosa: la necesidad de demostrar que tiene éxito antes de haber tenido siquiera la oportunidad de construirlo.
Estamos creando un mundo paralelo.
Un mundo donde parece que todos tienen dinero.
Donde todos son exitosos.
Donde todos tienen oportunidades.
Donde todos viven mejor que tú.
Pero esa no es la realidad de millones de dominicanos.
Y cuando un joven compara diariamente su realidad con una realidad digital cuidadosamente construida por otros, puede aparecer frustración, ansiedad social, sensación de exclusión y una peligrosa distorsión de lo que significa progresar.
El problema no es tener redes sociales. El problema es cuando las redes terminan convirtiéndose en el principal referente de vida.
Y aquí debemos asumir nuestra responsabilidad como sociedad.
¿Qué estamos haciendo para que nuestros jóvenes tengan alternativas reales?
¿Dónde están los programas permanentes de deporte?
¿Dónde están las escuelas de arte, tecnología, formación técnica y emprendimiento?
¿Dónde están las oportunidades de primer empleo?
¿Dónde están los espacios comunitarios donde nuestros jóvenes puedan desarrollar sus capacidades?
Porque no podemos exigirle a un joven que elija el camino correcto si como sociedad no nos hemos preocupado suficientemente por construir caminos que realmente pueda recorrer.
Los hechos delictivos que han ocurrido recientemente en nuestro país deben servirnos como una señal de alerta. No para criminalizar a toda una generación, sino para preguntarnos qué está pasando con una parte de nuestra juventud y qué estamos haciendo antes de que sea demasiado tarde.
Cuando un adolescente o un joven termina vinculado a un hecho delictivo, no podemos mirar únicamente el momento en que se cometió el delito.
Tenemos que mirar también lo que ocurrió antes.
La familia.
La escuela.
El barrio.
Las oportunidades que tuvo o no tuvo.
Las personas que influyeron en él.
El entorno digital que consumía.
Las necesidades económicas.
La falta de orientación.
Y las oportunidades que quizá nunca encontró.
Esto no significa justificar el delito.
Quien comete un delito debe responder ante la justicia.
Pero una sociedad inteligente no solamente reacciona después del problema.
Una sociedad inteligente previene el problema.
Tenemos que dejar de hablar de juventud solamente cuando hay elecciones, cuando necesitamos votos o cuando ocurre una tragedia.
La juventud no puede ser utilizada como decoración política ni como estadística.
La juventud necesita políticas públicas permanentes.
Necesita educación.
Necesita deporte.
Necesita cultura.
Necesita formación tecnológica.
Necesita empleo.
Necesita orientación.
Necesita seguridad.
Y necesita oportunidades reales para demostrar que puede hacer cosas extraordinarias.
Por Angel Sencion
Somos Juventud con Visión de Desarrollo !