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Manuel Jiménez tiene la llave que define la candidatura presidencial del PRM en SDE

Opinión. Thursday, 20 de August, 2026

Por: Ramón Peralta 

En la aritmética electoral dominicana existe una máxima implícita según la cual ningún proyecto presidencial consolida su viabilidad sin resolver antes la ecuación de Santo Domingo Este. Con casi el 10% del padrón nacional, el municipio no es solo una plaza demográfica masiva; es la aduana obligada donde se miden la fuerza terrestre y la capacidad de movilización real. Y en el centro de ese dispositivo político, la figura de Manuel Jiménez vuelve a gravitar como un eje inexcusable dentro del PRM.

Para comprender el peso específico de Jiménez no hay que acudir a la retórica, sino a la sociología del voto. Los números de su trayectoria revelan una constancia poco común en la política local: desde su etapa como el diputado más votado de su circunscripción entre 2002 y 2010, hasta la hazaña de 2016, cuando, desde la plataforma de un partido minoritario y sin estructura de delegados, superó en votos locales a las maquinarias tradicionales del PRD y el PRM. Esa implantación social sobre la cual construyó su candidatura en 2019, convertida luego en la victoria municipal del PRM, demuestra que su capital político no depende únicamente del sello partidario, sino de una estructura propia de lealtades transversales.

Su paso por la alcaldía dejó hitos operativos innegables con la renovación y compra masiva del parque vehicular para los servicios municipales y un incremento histórico en la capacidad de recaudación. Sin embargo, en la política dominicana la eficiencia administrativa y el rigor ético a menudo chocan con los intereses centrales del poder. La primaria interna que lo desplazó de la boleta fue leída desde su origen como una operación de contención política.

Hoy, a casi tres años de aquel proceso de desenlace confuso, la coyuntura ha comenzado a ordenar las fichas. Despojado de la carga ejecutiva del ayuntamiento, el liderazgo de Jiménez no se erosionó; por el contrario, se reconfiguró. La concurrencia de dirigencia local, adversarios de ayer y cuadros de agrupaciones heterogéneas que visitan su casa y oficina, como quien camina en procesión hasta la basílica de Higüey, revela la magnitud de una convocatoria que ningún cargo público le otorgó.

Jiménez es la mejor imagen de un dirigente que asistió a su propio entierro, se bebió el café y hoy celebra su resurrección como un líder que nunca murió.

En Jiménez convergen no solo sectores del PRM, sino corrientes con arraigo en la Fuerza del Pueblo, el PLD, la izquierda tradicional, los movimientos independientes y la comunidad religiosa.

Con miras a la contienda presidencial interna del PRM, la posición de Jiménez adquiere un valor estratégico decisivo. En un escenario de primarias cerradas, su estructura orgánica interna es capaz de inclinar la balanza en la plaza municipal más populosa del país. En un esquema de padrón abierto, su capacidad de arrastre sobre el voto independiente convierte su respaldo en un activo determinante.

Los procesos electorales se ganan en las calles y con credibilidad. En el tablero del PRM, quien aspire a la candidatura presidencial deberá entender que la ruta hacia el poder nacional pasa de manera inevitable por la llave política que hoy custodia Manuel Jiménez en Santo Domingo Este.