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Pruebas, la única moneda válida

Opinión. Monday, 28 de September, 2026

El enfrentamiento entre el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH-RD), Manuel María Mercedes, y el comunicador Rubén Uceta ha puesto sobre la mesa una cuestión esencial para la salud democrática del país: la credibilidad de las instituciones y la responsabilidad de la palabra pública.

Mercedes ha lanzado un reto que no admite ambigüedades: si Uceta presenta pruebas de que algún directivo de la CNDH-RD, incluido él mismo, mantiene vínculos con el narcotráfico, renunciará a su cargo. De lo contrario, advierte que acudirán a la justicia. Por su parte, el comunicador sostiene que cuenta con evidencias y que sus señalamientos se sustentan en elementos de investigación.

No hay terreno medio en este asunto. Quien acusa debe probar; quien es acusado tiene derecho a defenderse. Esa es la base del Estado de derecho.

Las organizaciones de derechos humanos cumplen una función insustituible: vigilar que el poder no se extralimite, que se respete la dignidad de las personas y que nadie quede por encima de la ley. Si dentro de esas instituciones hay personas vinculadas al crimen organizado, la luz debe caer con toda su fuerza. Pero si las acusaciones se lanzan sin sustento, se daña no solo a personas concretas, sino a toda la labor de defensa de los derechos humanos en la República Dominicana.

La sociedad no puede permitirse que las denuncias se conviertan en moneda de cambio ni que las instituciones sean desacreditadas sin causa. Tampoco puede aceptar que señalamientos graves queden sin respuesta.

Ahora la palabra está en manos de Rubén Uceta: debe presentar las pruebas que afirma poseer. Y si las presenta, estará en manos de la justicia determinar su validez y alcance. Si no las presenta, la CNDH-RD tendrá el camino libre para reclamar reparación por el daño causado.

La opinión pública merece respeto. La verdad no se impone con gritos ni se sostiene con insinuaciones; se construye con hechos. En este caso, los hechos son la única moneda válida. Quien tenga pruebas, que las muestre. Quien no las tenga, que se calle. El país espera.


Por Luis Padilla