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Ferias del Libro: La ausencia que también habla

Opinión. Monday, 05 de October, 2026

El cierre de la reciente Feria Internacional del Libro dejó una sensación difícil de ignorar: los espacios, amplios y bien concebidos, lucieron más vacíos de lo esperado. La afluencia de público, lejos de la multitud que suele llenar cada rincón en ediciones anteriores, fue notablemente baja. Y aún más llamativo: la presencia de las instituciones del Estado, que deberían ser pilar y motor de este encuentro cultural, se redujo a unos pocos puestos dispersos, casi solitarios entre las casetas comerciales.

No se trata de criticar por criticar, sino de señalar una realidad que merece atención. La Feria del Libro no es solo venta de ejemplares ni firma de autores: es el escenario donde el país se reúne para mirarse, para compartir conocimiento, para que las nuevas generaciones entiendan su historia y proyecten su futuro. Cuando las instituciones públicas faltan, o apenas asoman con un stand mínimo, se pierde algo más que presencia física: se pierde la oportunidad de acercar al ciudadano con lo que su gobierno hace, con lo que cada entidad aporta a la sociedad.

Los ministerios, las direcciones, los organismos que velan por la seguridad, la educación, la cultura y el bienestar colectivo tienen en la Feria un espacio privilegiado. Allí pueden mostrar su trabajo, escuchar de frente a la gente, rendir cuentas de forma sencilla y directa. Su ausencia o escasa participación envía un mensaje silencioso: que la cultura y el encuentro ciudadano no son prioridad. Y eso duele, especialmente cuando vemos cómo la gente común sí busca, sí lee, sí quiere participar.

Mención merecen quienes sí estuvieron: los escritores, los editores independientes, los lectores que hicieron el esfuerzo de asistir, los pocos servidores públicos que montaron su puesto con dedicación. A ellos, nuestro reconocimiento sincero. Pero no basta con unos cuantos. La Feria del Libro es asunto de todo el Estado, no solo del Ministerio de Cultura.

Esperamos que en la próxima edición las casetas se llenen de verdad. Que cada institución entienda que su lugar está allí, junto al pueblo que sirve. Que el libro une, que la cultura fortalece, y que la presencia del Estado en estos espacios no es favor, es deber.


Por: Tte. Cor. Luis Ángel Padilla Torres