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Rafael Castillo evalúa su escenario entre el Parque del Este y el Club Calero

Opinión. Monday, 05 de October, 2026

En los círculos políticos del municipio más grande del país se indaga, se calcula y se mueve en secreto el tablero sucesorio. El diputado Rafael Castillo, perfilado como el rival de mayor pegada para disputarle la plaza municipal al oficialismo, no da paso en falso.

Hace varios meses, a puertas cerradas, en un encuentro selecto que congregó a 19 miembros de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo, además del 63% de los miembros de la Dirección Central de Santo Domingo Este, el 67% de los presidentes de direcciones medias, pastores evangélicos aliados y una pléyade de presidentes de juntas de vecinos, ansiosos por un cambio municipal, el legislador trazó la ruta crítica.

Aquella reunión íntima, sin cámaras ni flashes de prensa, sirvió para sacudir las estructuras y anunciar una batida rincón por rincón escuchando al municipio. El plan avanza. Tras agotar una fase de contacto directo con las bases, los informes de inteligencia política apuntan a concentraciones masivas de entre 1,500 y 2,500 militantes por circunscripción. ¿El objetivo? Calentar los motores para un lanzamiento estelar que sacuda los cimientos de Santo Domingo Este.

Para la gran proclama como precandidato oficial, los estrategas de Castillo manejan opciones de peso pesado. Se trata del tradicional Club Calero, el Anfiteatro Luisito Martí o la emblemática cancha de balonmano, estos dos últimos enclavados en el pulmón del Parque del Este.

Dicen los que saben que el corazón del diputado inclina la balanza hacia la cancha de balonmano, un escenario con memoria histórica, muy querido por el extinto alcalde Juan de los Santos (Juancito). No es un secreto para nadie que Castillo guarda una profunda admiración por Juancito, y emular aquellos espacios de efervescencia popular parece parte de su cálculo simbólico.

Hoy por hoy, la oposición local tiene en Castillo a su ficha más sólida frente a Dío Astacio. No solo por su dominio de la cosa municipal y su probada hoja legislativa, sino por una capacidad de crecimiento y conexión que pone a temblar a más de uno.

Sin embargo, el ajedrez tiene sus reglas, porque en política el pulso no depende solo del deseo del aspirante, sino de que las administraciones correspondientes abran las puertas de estos recintos para actividades políticas. Lo que sí es una sentencia política en este nivel es que, por su peso y la musculatura demostrada, Rafael Castillo no puede darse el lujo de una puesta en escena con una pírrica asistencia de 3,000 o 3,500 personas.


Por Isaura Estévez