×
ECO PLAY TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN PROVINCIAS CONTÁCTENOS

La Alcaldía de las simulaciones: un Norte sin planificación ni sentido común

Opinión. Thursday, 22 de October, 2026

Santo Domingo Norte está cansado de anuncios, fotografías y promesas. Mientras la Alcaldía proyecta una imagen de gestión, en los barrios persisten los problemas de siempre: basura, calles deterioradas, aceras ocupadas y comunidades abandonadas a su suerte.

Primero, la basura. Un municipio no puede vivir entre vertederos improvisados y operativos de limpieza que no garantizan una solución permanente. Recoger los desperdicios no es un favor; es una obligación municipal. Si el problema persiste, hay que revisar la planificación, la supervisión y la ejecución del servicio.

Segundo, obras sin planificación. Santo Domingo Norte necesita calles transitables, aceras seguras, drenajes funcionales y espacios públicos dignos. No necesita proyectos improvisados ni anuncios que sustituyan los resultados. Cada obra debe responder a una necesidad real, tener plazos definidos y ejecutarse con transparencia. Anunciar no es construir; comenzar no es terminar.

Tercero, demasiada imagen y pocos resultados comprobables. Las fotografías no recogen la basura, los discursos no reparan las calles y la propaganda no resuelve los problemas de los barrios. La gestión municipal debe medirse por lo que cambia en la vida de la gente, no por lo que publica en las redes sociales.

La pregunta es sencilla: ¿dónde están los resultados que justifiquen tanto anuncio?

Santo Domingo Norte necesita menos simulación y más gestión; menos propaganda y más planificación; menos excusas y más responsabilidades.

Una Alcaldía tiene que gobernar para la gente, no para las fotografías. Los recursos públicos exigen resultados, y los ciudadanos tienen derecho a reclamarlos.

Santo Domingo Norte no necesita una Alcaldía que aparente trabajar. Necesita una que resuelva. Porque un municipio no se transforma con publicidad, sino con planificación, capacidad de ejecución y hechos concretos.


Por Daniel Ortiz