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La política de hoy y el falso mito que la renuncias debilitan a los partidos

Opinión. Friday, 19 de June, 2026

Por: Margarita Feliciano

Cada vez que un dirigente político renuncia a una organización, surgen voces que intentan presentar ese hecho como una señal de crisis o debilitamiento. Sin embargo, esa visión desconoce la realidad de la política moderna.

Hoy las renuncias, los cambios de partido y los traspasos de dirigentes son cada vez más frecuentes. Ocurren en todas las organizaciones políticas sin excepción. Algunos se marchan por inconformidades, otros por nuevas oportunidades y otros por intereses particulares. Esa dinámica forma parte de la política actual.

La fortaleza de un partido no puede medirse por la salida de algunos dirigentes. Los partidos son mucho más que una persona; se sostienen sobre estructuras, principios, liderazgo y miles de militantes comprometidos con una causa.

Además, la experiencia demuestra que cuando un dirigente abandona una organización política, rara vez se produce una salida masiva de seguidores. La gran mayoría permanece en el partido porque su compromiso principal es con la organización y con el proyecto político que representa. La identificación de las bases suele estar más vinculada al partido y a su líder principal que a una figura individual renunciante.

También es importante entender que la lealtad política ya no se mantiene únicamente con discursos. Hoy debe construirse mediante reconocimiento, participación, motivación y oportunidades de crecimiento. Sin embargo, ningún partido puede satisfacer las aspiraciones de todos al mismo tiempo, especialmente cuando los espacios son limitados y los dirigentes valiosos son muchos.

La Fuerza del Pueblo, como cualquier gran organización política, ha visto salir algunos dirigentes, pero también continúa incorporando nuevos miembros, fortaleciendo sus estructuras y creciendo en todo el país. Mientras unos salen, otros llegan. Esa es la dinámica natural de la política.

La verdadera fortaleza de un partido no se mide por quienes se van, sino por su capacidad para renovarse, mantenerse unido y seguir conectado con las necesidades de la gente.

Al final, más allá de las renuncias y de las campañas mediáticas que intentan magnificarlas, será siempre el pueblo quien tendrá la última palabra.

Margarita Feliciano

Miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo (FP)