Opinión. Tuesday, 06 de October, 2026
El alcalde Dio Astacio le propinó un severo golpe bajo a la a Jesús Colón al despojarlo de la Secretaría General del Ayuntamiento de Santo Domingo Este para relegarlo a la Secretaría Técnica. Para muchos, la jugada constituye una abierta traición contra quien fuera el principal arquitecto de su triunfo electoral.
Las rencillas entre Colón y el edil no son de ahora. Hace más de un año, el alcalde ya le había cercenado funciones al entonces secretario general, prácticamente exiliándolo a la Parada de la Cultura. En aquel momento, Colón ripostó con elegancia pero con veneno y desde el púlpito de una iglesia pronunció un encendido sermón sobre la ingratitud de aquellos que, tras alcanzar las mieles del poder, olvidan las manos que los impulsaron a la cima.
Las fisuras internas terminaron de convertirse en un abismo político a principios de año, cuando las simpatías partidarias se dividieron: mientras el alcalde se alineó con el equipo de Wellington Arnaud, Colón hizo pública su adhesión al proyecto de Carolina Mejía. Aquella afrenta provocó que Astacio difundiera un video donde sermoneaba con vehemencia sobre el verdadero significado de la lealtad.
Sin embargo, la gota que derramó el vaso tuvo un detonante directo. Según reveló un regidor oficialista, la abrupta decisión tomó a Colón por sorpresa y fue la respuesta inmediata del alcalde a su presencia en el lanzamiento de “Lo que no se dijo”, el polémico libro presentado recientemente por Manuel Jiménez.
En las últimas horas corren los rumores de que Jesús Colón, quien fue el último en enterarse de su degradación, presentará su renuncia porque, a pesar de su fe cristiana, no pondrá la otra mejilla.
Por Frankely de Jesús