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Monte Plata: tierra de nadie, invasiones y una justicia que llega tarde

Opinión. Wednesday, 16 de September, 2026

Monte Plata atraviesa desde hace años una situación preocupante alrededor de la propiedad de la tierra. Invasiones, conflictos entre propietarios y ocupantes, tala de árboles, incendios y procesos judiciales que se prolongan han creado un ambiente de incertidumbre que afecta a propietarios, productores y comunidades.

Diversas organizaciones de parceleros han denunciado que existen terrenos cuyos propietarios poseen títulos y documentos de larga data y que, aun así, han terminado ocupados o convertidos en asentamientos. Se trata de una situación que requiere una respuesta firme del Estado y, sobre todo, seguridad jurídica para quien legítimamente posee su tierra.

También existen denuncias de que sectores políticos estarían estimulando o respaldando determinadas ocupaciones como mecanismo para canalizar demandas sociales y expectativas de empleo. Estas denuncias deben ser investigadas y esclarecidas por las autoridades competentes, porque ningún interés político puede estar por encima del derecho de propiedad ni de la ley.

La actuación de la justicia también constituye un punto central del problema. Cuando una denuncia permanece años sin una respuesta efectiva, la justicia tardía termina convirtiéndose, en la práctica, en una forma de justicia denegada.

El nuevo Código Penal ha contribuido a fortalecer la respuesta frente a determinadas conductas, pero el problema no desaparece solamente con nuevas leyes. Hace falta aplicación efectiva, prevención, investigación y consecuencias reales.

La Liga de Parceleros Cristianos y FEDELA, entre otras organizaciones, han decidido elevar sus reclamos y procurar encuentros con las autoridades del Ministerio Público. Ese camino institucional debe ser escuchado.

Monte Plata no necesita más confrontación. Necesita autoridad, seguridad jurídica y justicia.

Si el Estado reconoce el derecho de propiedad, debe garantizarlo. Si existen invasiones, debe investigarlas. Si hay funcionarios o dirigentes que las estimulan, debe determinarse su responsabilidad. Y si existen familias que reclaman legítimamente acceso a la tierra, el Estado debe buscar soluciones legales y ordenadas.

La tierra no puede convertirse en territorio sin ley.

Y tampoco puede aceptarse que, mientras se anuncian decisiones para enfrentar el problema, la realidad en el terreno continúe empeorando.

Monte Plata necesita menos discursos y más autoridad, justicia y seguridad jurídica.


Por Ysabel Martinez