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El fanatismo en la política: daños y consecuencias

Opinión. Friday, 25 de September, 2026

LA VERDAD ES COMO EL CORCHO


El fanatismo político es tan peligroso que podríamos igualarlo al fanatismo religioso, los mismos no admiten críticas, autocríticas, mucho menos discrepancias que puedan poner en tela de juicio o en duda sus dogmas.

Este tipo de mentalidad crece y se fortalece en los sistemas políticos como el nuestro,ya que quienes contamos con pensamientos propios y discernimos de las ideas de los fanáticos, entonces nos convertimos en los malos o por qué no pensar que somos sus enemigos dentro del mismo partido.

Resulta ser que sus estratagemas inspiran la convicción de hundir a esas personas sin razón solo por discernir y pensar diferente.

El principal daño del fanatismo en la política, es que muchos piensan que ocupando algunas dirección de mando tienen facultad de silenciar a cualquier tipo de disidentes con reflexión críticas, ante cualquier situación que nos permita su análisis con criterios propios.

Dentro de los daños causados por el fanatismo político está el cierre de los pensamientos liberales como ideología y principio que tiene cada persona independiente en la búsqueda de la igualdad, felicidad y unidad, con el propósito de avanzar hacia la libertad de cada individuo.

Prosiguiendo con los daños que fecunda el fanatismo en política, el mismo marchita la libertad y dignidad de todo ser humano que es la esencia de los pensamientos liberales con los cuales se construye una verdadera y original democracia partidaria.

De ahí podemos afirmar que el fanatismo de una forma o en todas tiene la capacidad y potencialidad de destruir reputación,propiciar falsedades y menospreciar a quienes han forjado un principio ético y moral en el ámbito político incansablemente por el desarrollo institucional y democrático al partido al que pertenecen.

Por vía del fanatismo se inserta el grupismo político, que es un cáncer propiciador que desincentiva a otros a participar en la rutina y formación política.

De ahí se desprende que los daños producidos por el fanatismo se alimentan a diario de su desinformación, de falsos testimonios e interpretaciones erróneas, en virtud de no ser consensuales con los conceptos propios del fanatismo político y, por demás, no aceptar dogmas ni análisis impuestos a sus intereses políticos.


Por:Elias Rodríguez.