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Santo Domingo Norte: Prepararse para competir, no para ser beneficiado

Opinión. Monday, 24 de August, 2026

Por: Manuel Brito

La coyuntura interna de la Fuerza del Pueblo en Santo Domingo Norte comienza a adquirir una dinámica distinta. Hoy existen varios aspirantes a la Alcaldía, entre ellos Víctor Pavón, Dulce Rojas y Carlos Pérez, y cada uno ha venido desarrollando contactos, reuniones y movimientos propios alrededor de sus respectivas aspiraciones.

Aunque formalmente todavía no se haya abierto el proceso de precampaña, políticamente la realidad ya comenzó a moverse. Y eso tiene una consecuencia importante: nadie puede seguir pensando que está solo en la carrera.

En algún momento, cuando solamente uno de los aspirantes tenía una presencia visible, pudo construirse la percepción de que existía un posicionamiento privilegiado. Pero esa realidad ha cambiado. Hoy hay competencia, hay aspiraciones y hay dirigentes trabajando para construir sus respectivas posibilidades.

Ahora bien, hay que establecer una precisión fundamental y clara, para no tener que volver a hablar demasiado sobre este tema: la candidatura municipal no es hoy una prioridad para la Fuerza del Pueblo, ni para su dirección municipal ni para la dirigencia política de Santo Domingo Norte.

La prioridad de la organización está claramente definida y orientada hacia sus grandes ejes de trabajo: organización, trabajo electoral, formación política, comunicación y finanzas. Sobre esos pilares debe concentrarse el mayor esfuerzo partidario en esta etapa.

Precisamente esa orientación viene impulsándose a nivel nacional y debe permitirle a la Fuerza del Pueblo fortalecer su estructura, ampliar su presencia territorial, formar a su militancia, mejorar su capacidad de comunicación y garantizar las condiciones materiales para librar con éxito la batalla electoral de 2028.

Todo ese esfuerzo tiene, además, un propósito estratégico superior: construir las condiciones para una victoria electoral que lleve nuevamente al presidente Leonel Fernández a la Presidencia de la República, como instrumento para impulsar una nueva etapa de transformación, desarrollo, progreso y prosperidad para la República Dominicana, y superar el rumbo que consideramos representa el PRM en el gobierno.

Por tanto, las aspiraciones municipales no deben desplazar ni distraer a la organización de esas prioridades.

Sin embargo, que el tema no sea hoy una prioridad formal no significa que pueda ignorarse su aceleración política. Las aspiraciones ya existen, los contactos ya se están produciendo y cada aspirante está desarrollando su propio trabajo.

Por eso, aunque todavía no sea el momento de convertir la selección del candidato en el centro de la agenda municipal, sí es un elemento que progresivamente comienza a incorporarse a la conversación política y que, llegado el momento, tendrá que ser abordado.

Y aquí hay algo que debería quedar suficientemente claro: nadie debería asumir, desde ahora y mucho menos como una certeza, que la Fuerza del Pueblo recurrirá a una encuesta para escoger su candidatura municipal.

Mucho menos para repetir los errores del pasado, con los traumas, inconformidades legítimas y dificultades que ese mecanismo generó entre muchos compañeros afectados.

La experiencia debe servir para aprender. Los procesos internos en los que las encuestas fueron utilizadas como mecanismo de definición dejaron experiencias traumáticas, controversias y dificultades que afectaron la convivencia y la confianza dentro de la organización política.

Por eso, pretender desde ahora que una encuesta favorecerá a determinado aspirante, o construir una aspiración sobre la expectativa de que ese será el método utilizado, sería un grave error político. No es una idea certera, prudente ni responsable.

Que nadie dé por descontada la encuesta.

Que nadie se prepare para ser señalado. Todos deben prepararse para competir.

No corresponde a ningún aspirante anticipar cuál será el mecanismo de selección. Esa será una decisión de los órganos competentes de la organización, conforme a las reglas que oportunamente se establezcan.

Lo que sí corresponde a cada aspirante es asumir desde ahora una conducta responsable: trabajar, crecer, organizarse, convencer, sumar y estar preparado para medirse democráticamente.

Más aún cuando Santo Domingo Norte es un municipio políticamente complejo, con intereses importantes y con experiencias anteriores que aconsejan actuar con mucha prudencia y aplomo.

El criterio debería ser sencillo:

Quien aspire debe prepararse para competir.

Si finalmente la organización determina que el mecanismo será una primaria, cada aspirante debe estar preparado para participar en ella.

Lo que no parece conveniente es que alguien construya su estrategia sobre la expectativa de que será escogido antes de competir, porque, por más legítima que sea una aspiración y por más sólida que pueda considerarse una estructura, la plataforma partidaria pertenece a la organización y su propósito fundamental es construir una victoria electoral colectiva, no garantizar proyectos personales.

Si los candidatos quisieran competir exclusivamente por sus proyectos personales, siempre podrían hacerlo por vías independientes. Pero quien asume una candidatura de la Fuerza del Pueblo debe comprender que existe una organización, una estructura, una militancia y una comunidad política que deben ser respetadas.

En política hay una regla elemental: si se decide competir, hay que estar preparado tanto para ganar como para perder.

El que gana una primaria gana legítimamente; y quien pierde debe asumir el resultado como parte de la democracia interna, siempre que las reglas hayan sido claras, transparentes, equitativas y previamente establecidas.

Este no es un consejo solicitado. Precisamente por eso puede ser un buen consejo.

A veces, los consejos más necesarios son aquellos que nadie pide. Y este, particularmente, apunta a preservar la unidad de la Fuerza del Pueblo en Santo Domingo Norte, evitar la repetición de experiencias negativas del pasado y colocar los intereses de la organización por encima de las aspiraciones individuales.

Nadie debería estar acariciando la idea de que será señalado. Todos deberían estar trabajando como si tuvieran que competir, porque se va a competir.

Prepararse para una primaria no significa dividirse. Significa organizarse, crecer, convencer, sumar y demostrar capacidad electoral. Significa conquistar la mayoría y legitimarse ante ella.

Al final, la política no debe premiar la expectativa de ser escogido, sino la capacidad de construir una mayoría que legitime una candidatura.

Y en Santo Domingo Norte, donde han sido enormes los esfuerzos, sacrificios y trabajos realizados para fundar, fortalecer y llevar a la Fuerza del Pueblo hasta el lugar que hoy ocupa, la competencia será intensa.

Por eso, lo más responsable, honesto y transparente es que cada aspirante se prepare, junto con su equipo de trabajo, para competir bajo reglas claras, aceptar el resultado y preservar la unidad para ganar.

La unidad no se construye evitando la competencia. Se construye garantizando que la competencia sea limpia, democrática, equitativa y aceptada por todos.

Mientras tanto, el llamado debe ser claro:

Menos ansiedad por la candidatura y más trabajo por la organización.

Menos especulación sobre quién será señalado o privilegiado y más esfuerzo para construir la victoria de la Fuerza del Pueblo en 2028, en el ámbito municipal, congresual y presidencial.

Porque el momento exige que todos entiendan que la candidatura municipal será importante cuando llegue su momento, pero la construcción de la victoria nacional comienza desde ahora.

Que nadie espere ser señalado. Que todos se preparen para competir.

Y cuando llegue la hora de escoger, que gane quien tenga la mayor capacidad de construir una mayoría, que todos respeten las reglas y que, después de la competencia, todos volvamos a trabajar unidos por el objetivo superior: la victoria de la Fuerza del Pueblo en 2028.