Opinión. Martes, 28 de Abril, 2026
Hoy no vengo a repetir cifras bonitas ni a leer informes maquillados.
Vengo a hablar de la realidad que vive la gente en cada calle de Santo Domingo Este.
Porque mientras desde la alcaldía se presenta un municipio en avance, organizado y eficiente, la gente en los barrios está viviendo otra historia… una historia que no cabe en esos informes.
¿De qué avance nos hablan, si nuestras calles siguen deterioradas?
¿De qué planificación nos hablan, si cada vez que llueve esto se convierte en un caos?
¿De qué orden nos hablan, si el tránsito es un descontrol total?
La verdad hay que decirla sin miedo:
Santo Domingo Este hoy no está organizado… está improvisado.
Nos hablan de cientos de obras, pero la gente sigue caminando entre hoyos, lodo y abandono.
Nos hablan de eficiencia, pero lo que vemos es basura acumulada y decisiones que empeoran el problema.
Colocan contenedores sin planificación, bloquean calles… y luego quieren vender eso como solución.
Eso no es gestión.
Eso es falta de visión.
Y mientras tanto, la delincuencia sigue creciendo en percepción, la gente siente miedo en su propio sector, y el municipio no transmite control, no transmite autoridad.
Porque un ayuntamiento no solo administra…
Un ayuntamiento tiene que poner orden.
Pero aquí lo que tenemos es un tránsito fuera de control: vehículos públicos parando donde quieren, tapones interminables, calles convertidas en caos todos los días.
Y entonces uno se pregunta:
¿Dónde está la planificación?
¿Dónde está la autoridad?
¿Dónde está el respeto por la gente?
Porque gobernar no es hacer anuncios…
Gobernar es resolver.
Y hoy hay algo claro: la realidad del pueblo no coincide con el discurso del ayuntamiento.
Se hacen reuniones, se hacen asambleas, se levantan datos…
Pero los problemas siguen ahí, intactos, golpeando a la misma gente todos los días.
Y eso tiene un nombre:
desconexión total entre la gestión y la realidad.
Santo Domingo Este no necesita más discursos.
No necesita más publicidad.
No necesita más números que nadie ve reflejados en su vida.
Lo que necesita es:
Calles en condiciones.
Seguridad en los barrios.
Orden en el tránsito.
Y una verdadera planificación de ciudad.
Porque al final del día, el pueblo no vive en los informes…
vive en las calles.
Y hoy, las calles están hablando claro.
Están diciendo que este municipio necesita rumbo, necesita orden, y necesita una gestión que deje de improvisar y empiece a resolver.
Muchas gracias.